miércoles, 4 de octubre de 2023

¿POR QUÉ NO TE CALLAS? “La actitud en los conciertos en España va a peor”: cómo los móviles y los fans irrespetuosos arruinan la música en directo

IÑIGO LÓPEZ PALACIOS

Cámaras, charletas, arrojar objetos al escenario... ¿Ha olvidado el público cómo comportarse en los conciertos? ICON

Un post en X y las quejas públicas de varios artistas han abierto la caja de Pandora: muchos músicos piensan que la actitud del público en directos y festivales se deteriora por momentos.


Hace unas semanas, Lucy Mae Walker, una desconocida cantante folk británica, escribió en X un post titulado Reglas de etiqueta para los conciertos. Eran cuatro normas básicas: “No hables durante el concierto”. “Vive el momento” (es decir, una foto o un vídeo, bien. Ver el concierto a través de la pantalla del móvil, mal). “El resto del público no ha pagado para verte a ti” (no tapes la visión del resto del público, no cantes más alto que el intérprete...) y “Pásalo genial”. Era su forma de protestar contra lo que ella, que reconoce que actúa para menos de 60 personas, consideraba malas prácticas habituales del público, que opina que van en aumento. El post lo vieron dos millones de personas, se volvió viral y empezó el debate sobre el comportamiento del público en los directos.


Se podría decir que la cuestión se internacionalizó, porque en España hace ya meses que los músicos habían empezado a quejarse de la conducta del público. En junio, Sandra Sabater, del grupo Ginebras, emitió un comunicado, también en X, sobre lo que les pasó en el Festival O son do Camiño. “En varios conciertos (incluido el nuestro), las primeras filas estaban copadas de grupos sentados en el suelo reservando hueco para ver a un artista que actuaba después. 


Algunos estaban de pie, con cara de culo, bostezando e incluso vacilando. Esas personas no dejaban disfrutar del concierto a los que sí estaban ahí para escucharnos. No necesariamente fans, también curiosos. Es molesto, es irrespetuoso y es de tener bastante mala educación. No pretendemos gustar a todo el mundo, pero es tan sencillo como dejar hueco a los que sí quieren escucharnos y echarse un poquito para atrás”, escribía. Poco después era Bad Gyal la que sufría algo parecido. “En los festivales a veces me siento un poco extraña porque hay gente aquí delante con cara de observar, de juzgar, de no estar disfrutando. Yo recomiendo, si estáis aquí, intentar pasarlo bien, intentar disfrutar, intentar dejar el juicio”, decía en mitad de un concierto.


El 'post' de Lucy Mae Walker que inició el debate internacional sobre el comportamiento del público en los directos.LUCY MAE WALKER / X

Al parecer, según Joseca, integrante de los muy jóvenes Morreo, este fenómeno es reciente, habitual y tiene una causa concreta: “Este año ha habido un cambio muy importante en los cabezas de cartel de los macrofestivales. Antes estaban más enfocados en el pop y ahora hay una apuesta por la música urbana. Eso hace que se conecte más con las generaciones más jóvenes. El problema que hemos observado son las primeras filas: gente que parece que no lo pasa bien. Es un público nuevo, que nunca ha ido a un festival y se pierde la esencia. Tú a un festival al final vas a escuchar y descubrir música más allá del cabeza de cartel al que vas a ver. 


Gente que se puede convertir en tu grupo favorito”, explica. Lorena Jiménez, de la agencia La Trinchera, coincide con él. “Este verano hemos empezado a asistir a un fenómeno que no conocíamos: el de los festivales en los que tenían cabida artistas más indies, si es que este término se puede seguir utilizando hoy en día, que llevan cabezas de cartel que vienen del mainstream o del reguetón. El público que va a ver a esos artistas, generalmente muy jóvenes, acampa en las primeras filas durante horas e impide acceder a los seguidores de las bandas que actúan previamente. Esto no sería ningún problema si disfrutasen de esos artistas que no conocen. Pero lo que se ha visto es la total falta de respeto. No solo no les hacen caso, si no que en momentos están directamente dados la vuelta y charlando entre ellos: Y eso sí que es una total falta de educación en cualquier circunstancia de la vida. Como la manera de programar no va a cambiar, porque se ha demostrado que es muy rentable, llevará a que los organizadores tengan que tomar la decisión de desalojar esos escenarios tras cada concierto y que nadie pueda acampar durante horas en una primera fila”.


Lo del mal comportamiento del público es algo que se dice desde que hay directos. En los ya lejanos años ochenta, tiempos del primer punk, Evaristo, de La Polla Records cansado de actuar bajo una lluvia de escupitajos, sacaba al escenario una sombrilla en la que se leía ¿Por qué no le escupes a tu puta madre? “Cuando la abría todo el mundo aplaudía, pero luego seguían escupiendo”, explicaba con un punto de añoranza. Ese comportamiento es parte del juego. Incluso hay artistas que aplauden que su público se olvide de que no está solo. Por ejemplo, Adele, que tiene una residencia en el Caesar’s palace de Las Vegas, en la que la audiencia paga una pasta por verla en un auditorio cómodamente sentado. En uno de sus shows un fan completamente emocionado insistía en ponerse en pie, cantando a voz en grito mientras se grababa con una cámara con un palo de selfies. Los intentos de seguridad de decirle amablemente que se sentara para que dejara ver a los que tenían su asiento detrás o que callara para se pudiera escuchar a Adele, tropezaban con su desbocada pasión. Él vivía el momento, a los demás, que les den. Hasta que la misma cantante intervino parando su concierto para ponerse de su lado y censurar la actitud de los acomodadores: “¿Por qué lo molestas? ¿Puedes dejarlo en paz, por favor? No volverán a molestarte, cariño... disfruta del espectáculo”, dijo.




Portarse mal por una pasión mal entendida por el interprete es algo que se sabe que ocurre por lo menos desde que en el siglo XIX se acuñó el término lisztomania para definir el enloquecido comportamiento de los fans del compositor y pianista Franz Liszt. Y posiblemente fue con Elvis Presley, o antes, con quien se popularizó arrojar cosas al escenario como signo de devoción e intento de captar la atención de la estrella. Una práctica peligrosa. En 2004 a Bowie le tiraron una piruleta que se le clavó en un ojo. Pero este verano la moda de lanzar objetos parece haberse generalizado y ha llevado a lesiones. La cantante Bebe Rexha sufrió una lesión ocular tras golpearla un teléfono móvil, y Harry Styles, Drake, Kelsea Ballerini, Pink, Taylor Swift y Lil Nas X también han sido blanco de objetos lanzados por los fans. “Lo más repugnante que he presenciado, varios años consecutivos en un festival, ha sido la práctica de lanzamiento de minis de cerveza (o de líquidos más desagradables) por el aire, mini que luego cae sobre otros asistentes y sobre el propio escenario”,afirma Charlie Bautista, músico con muchos años de experiencia, miembro de Egon Soda y que ha girado entre otros, con Xoel López, Russian Red, Coque Malla y, actualmente, Christina Rosenvinge.


Y además no todo el mundo está de acuerdo con las pautas de Lucy Mae Walker. De hecho, Rowetta, de The Happy Mondays, le replicó en un debate televisivo. “Canto en funerales, canto para personas con problemas de aprendizaje, personas con Tourette, niños... hablan, son molestos, no siempre escuchan... pero les encanta mi voz y les encanta la conexión que tenemos… ¿Cómo puedes cobrar a los fans y luego decirles que se callen? Cantas para ti, deberías cantar para el público. Estás en el juego equivocado si no te gusta que la gente hable y se divierta. Deberías ser maestra... o carcelera”.


El grupo Ginebras durante la gala de los premios Ídolo en el Gran Teatro Caixabank Príncipe Pío de Madrid el pasado marzo.BEATRIZ VELASCO (GETTY IMAGES)

Rápidamente acudió en auxilio de Walker el veterano crítico Simon Price. “Soy periodista musical desde mediados de los años ochenta, y una cosa que puedo afirmar con seguridad es que el comportamiento de la gente en los conciertos ha empeorado de forma objetiva y observable con el paso del tiempo”, escribió enThe Guardian. Y no es el único: Fernando Neira, periodista y crítico de conciertos opina que en España pasa lo mismo. “La actitud del público español en cuanto a respeto nunca ha sido exquisita, pero va a peor. Sin ser sociólogo creo que puede influir que esta fiebre individualista que vivimos hace que parte del público piense que pagar una entrada le da derecho a hacer lo que quiera durante el tiempo que dura el espectáculo. Y también esta tendencia tan posmoderna de instagramizar el momento. Es mejor inmortalizar el momento que vivirlo”.


En realidad esa es la novedad: no se trata de un público tan fanático que no puede reprimir sus emociones, sino de todo lo contrario. Un público pasivo agresivo, cuando no agresivo a secas. Esos que van a los conciertos no porque les guste, sino porque es donde hay que estar. Al parecer, los que se pasaban el concierto charlando, cada vez son más. O al menos cada vez les da más igual lo que piense el resto. Cuenta Neira que él siempre ha señalado en sus textos cuando se ha encontrado en un concierto con público indiferente a lo que pasaba en el escenario y que molestaba al resto de la audiencia. “Y he recibido críticas por eso que decía de que hay gente que cree que si paga, eso incluye comportarse de forma impropia. Como ejemplo de que las cosas van a peor, te diré que esto, que era muy habitual que pasara en las salas de mediano aforo, hace una semana me ocurrió en un espacio tan angosto como el Café Central de Madrid, en el que apenas caben 80 personas. Estaba en un concierto de un trío de jazz y tres amigos que estaban en la mesa estuvieron charlando y riendo. Y cuando les miraba, lejos de intimidarse me devolvían la mirada de forma desafiante para que me intimidase yo”, concluye.


Bad Gyal en directo en MadridEUROPA PRESS NEWS (EUROPA PRESS VIA GETTY IMAGES)

En lo que casi todo el mundo está de acuerdo es en cuál fue el momento en el que, parafraseando a Vargas Llosa, “se jodió el Perú”: “La evolución del público en los conciertos ha cambiado desde que existen los móviles. Partiendo de la base de que en este país somos muy de hablar en los conciertos, y eso creo que es una cuestión más cultural que educacional, desde que existen las redes sociales, lo de ver millones de pantallas por encima de las cabezas se ha convertido en algo normal”, dice Lorena Jiménez. “Supongo que el comienzo de la era de pantallas y teléfonos inteligentes es un momento clave, pero en los últimos diez años lo noto especialmente”, asegura Charlie Bautista, que, como Fernando Neira, incide en un punto: los conciertos no son más que una prolongación de la sociedad. “Si la cantidad de irrespetuosos es en proporción mayor sería una afirmación poco responsable por mi parte, pero lo que sí puedo decirte es que aquellos que se comportan de forma cuestionable, lo hacen cada vez peor.

 

Conductas más o menos inapropiadas existen desde siempre en los conciertos. La diferencia ahora es que la incultura, la ignorancia, la mala educación… ya no se viven con vergüenza, sino más bien al contrario, algo que influye en la proliferación del no saber estar pero también del ‘no quiero ni me importa saber estar’. Diría que se han deteriorado los modales en general y el público no deja de ser un reflejo”, concluye el músico.



El artículo original está publicado en EL PAIS


jueves, 7 de septiembre de 2023

La música festivalera sigue creciendo

Luisondome 

Después de tres temporadas de festivales muy sobrios o prácticamente inexistentes debido a la pandemia de coronavirus, 2023 se perfila como la esperada vuelta a la normalidad, ya que los amantes de la música están disfrutando más despreocupadamente de los espectáculos musicales en vivo.

Según las estimaciones de Statista Market Insights, se espera que todo el sector de la música en vivo, incluidos festivales y conciertos, así como también musicales y óperas, vuelva este año a su trayectoria de crecimiento prepandémico. Statista prevé, además, que la venta de entradas en línea para eventos relacionados con la música alcance los 33.800 millones de dólares este año.

Las estimaciones de Statista se basan en el valor bruto de la mercancía, y éstas representan lo que los consumidores pagan realmente por las entradas en un año determinado, independientemente de cómo se distribuya ese dinero entre organizadores, artistas y plataformas de venta de entradas online. Tras el auge de las plataformas de streaming de música y las críticas por parte de los artistas en cuanto a la distribución del dinero, actualmente la parte más importante de los ingresos de un artista provienen de los espectáculos en directo, además de las licencias y el merchandising.


Según el portal Statista, año tras año, España recibe una gran cartelera de artistas del panorama musical nacional e internacional en los distintos festivales de música que tienen lugar en su territorio. Por ejemplo, en Benicàssim se celebra uno de los más legendarios del país, el FIB. Este evento, que reúne estilos musicales para muchos gustos y suele apostar por propuestas innovadoras, congregó el pasado año a 180.000 personas en sus 61 conciertos, convirtiéndose así en el sexto festival español con el mayor número de asistentes, según datos del Anuario de la Música en Vivo 2023, publicado por la Asociación de Promotores Musicales (APM).

Los macrofestivales volvieron en 2022 tras dos años de silencio registrando récords históricos de aforo. Con mucha diferencia, el que concentró un mayor número de participantes fue el Primavera Sound. El gran espectáculo barcelonés cerró la edición doble de su 20 aniversario con más de 500.000 espectadores, repartidos durante dos fines de semana y conciertos bajo el nombre de Primavera a la Ciutat durante toda una semana. En la segunda posición del ranking figura Mad Cool, que en su quinta edición registró 310.000 asistentes, cerca de 125.000 más que en la última edición de 2019. Artistas como Vetusta Morla, The Who, Bastille y Dua Lipa han pasado por este festival madrileño, que también da cabida a otras vertientes artísticas como la moda, el cine, la gastronomía y la fotografía. El Top 3 lo cierra Arenal Sound, celebrado en Burriana (Castellón), con 300.000 personas.

No cabe duda de que la música en vivo goza de buena salud, y el negocio que con ella se mueve, sigue creciendo.

Fuente: Statista

Científicos hicieron una portada de Pink Floyd a partir de escáneres cerebrales

Luisondome 

De alguna manera, 'Another Brick in the Wall (Part 1)' se volvió aún más espeluznante. ADAM RITCHIE/REDFERNS VÍA GETTY

Al analizar la actividad neuronal de los pacientes, los investigadores reconstruyeron el audio de 'Another Brick in the Wall (Parte 1)'.

Si piensas en la canción clásica de Pink Floyd "Another Brick in the Wall (Part 1)", es probable que escuches instantáneamente ese coro icónico y parecido a un dron en tu cabeza. Su melodía laboriosa es un componente clave de la prosodia de Roger Waters: las variaciones vocales como la entonación, el estrés, el ritmo y el acento que hacen que el habla humana suene... bueno, humana. Sin embargo, lograr que un programa de conversión de texto a voz recite "No necesitamos educación", por lo general produce un tono mecánico muy diferente y monótono. Pero, ¿qué pasaría si tales herramientas no solo pudieran comprender la voz interna de su mente, sino también recrear con mayor precisión las características de prosodia previstas?

Gracias a los nuevos avances de los investigadores de la Universidad de California, Berkeley, los expertos están más cerca que nunca de hacerlo realidad.

Según los hallazgos publicados el 15 de agosto a través de PLOS Biology, un equipo de neurocientíficos ha reconstruido un clip de audio de, lo adivinaste, "The Wall" de Pink Floyd utilizando solo la actividad eléctrica registrada en los cerebros de los oyentes. Como señala el anuncio de UC Berkeley, esta es la primera vez que los investigadores han recreado con éxito la instrumentación, el ritmo y las melodías vocales de una canción a partir de escáneres cerebrales.

La impresionante hazaña tardó más de una década en gestarse. Entre 2008 y 2015, los investigadores reclutaron a 29 pacientes con epilepsia ya programados como parte de sus tratamientos para recibir conjuntos de implantes cerebrales de electrodos en forma de clavo. Estas matrices le dieron al equipo la oportunidad de registrar fácilmente su actividad cerebral. A partir de ahí, los investigadores se dispusieron a unir áreas de neuroactividad con bandas de frecuencia de audio individuales, 128 de ellas, para ser exactos. Como señaló The New York Times el 15 de agosto, esto significó entrenar 128 modelos de computadora separados para decodificar los datos, que cuando se combinaron, ofrecieron una sorprendente recreación de la canción de Pink Floyd.

"Es un resultado maravilloso", dijo en un comunicado el coautor del estudio, Robert Knight, neurólogo y profesor de psicología en UC Berkeley. “A medida que avanza todo este campo de las interfaces cerebro-máquina, esto le brinda una forma de agregar musicalidad a futuros implantes cerebrales para las personas que lo necesitan”, como aquellos que sufren de ELA o condiciones similares que comprometen el habla.

“Te da la capacidad de decodificar no solo el contenido lingüístico, sino parte del contenido prosódico del habla, parte del afecto. Creo que eso es en lo que realmente hemos comenzado a descifrar el código”, agregó Knight. Además de sus prometedores avances en la recreación de audio, el equipo de Knight finalmente pudo confirmar que el lado derecho del cerebro está más equipado para la música que su corteza cerebral izquierda.

En cuanto a por qué los investigadores aterrizaron en "Another Brick in the Wall (Part 1)" de todas las canciones, es menos simbólico que práctico. Los pacientes con epilepsia eran mayores y la mayoría ya disfrutaba de la canción. Hablando con The NY Times, un investigador razonó que sus datos serían menos confiables o útiles, "si [los participantes] dijeran: 'No puedo escuchar esta basura'".

martes, 25 de julio de 2023

La industria de la música en directo se recupera y crece

Luisondome

Festival Arena Sound

Después de tres temporadas de festivales muy sobrios o prácticamente inexistentes debido a la pandemia de coronavirus, 2023 se perfila como la esperada vuelta a la normalidad, ya que los amantes de la música están disfrutando más despreocupadamente de los espectáculos musicales en vivo.


Según las estimaciones de Statista Market Insights, se espera que todo el sector de la música en vivo, incluidos festivales y conciertos, así como también musicales y óperas, vuelva este año a su trayectoria de crecimiento prepandémico. Statista prevé, además, que la venta de entradas en línea para eventos relacionados con la música alcance los 33.800 millones de dólares este año.

Las estimaciones de Statista se basan en el valor bruto de la mercancía, y éstas representan lo que los consumidores pagan realmente por las entradas en un año determinado, independientemente de cómo se distribuya ese dinero entre organizadores, artistas y plataformas de venta de entradas online. Tras el auge de las plataformas de streaming de música y las críticas por parte de los artistas en cuanto a la distribución del dinero se refiere, actualmente la parte más importante de los ingresos de un artista provienen de los espectáculos en directo, además de las licencias y el merchandising.


Fuente: Statista

jueves, 20 de julio de 2023

Los artistas y los creadores, en pie de guerra en los EE UU

 Luisondome


Los artistas están en pie de guerra. Están cansados de que sus creaciones sean explotadas por la industria en beneficio de unos pocos. Están cansados de que su trabajo sea visto como una mercancía. Están cansados de los intermediarios. Están cansados de esforzarse día tras día por poco dinero. Piensan que están siendo explotados.

 

Tony Parisi, músico, autor y emprendedor, nos cuenta en un artículo publicado en Medium bajo el título "La revolución del creador", como los estos se rebelan abiertamente en el cine, la televisión y la música. Tras años de ganancias cada vez más reducidas, porcentajes, comisiones y tasas  abusivas por parte de las grandes plataformas de transmisión, exiguos ingresos por un producto fruto de su creatividad que le proporciona a la industria  grandes beneficios, y una falta general de transparencias lo que les han llevado hasta aquí. Si a todo esto se le suman los efectos devastadores en los ingresos durante COVID y la amenaza inminente de la inteligencia artificial, pues es fácil que se llegue a un punto de ruptura. En los EE UU ya se ha superado este punto, y las industrias que están sindicalizadas se han unido a los piquetes, y han desencadenado una huelga que obligue a cambiar las cosas, mientras que las que no lo están, como la música, van por un camino diferente.

 

En el centro de todo este malestar están las plataformas de streaming. La industria de la tecnología ha hecho tal arte de extraer cada céntimo de valor a través de cada forma de arte, que hace que la era de los viejos estudios de cine y grabación sean la época de oro, los buenos viejos tiempos, mientras que los actuales dan lástima.

 

Durante la era de la web2, se demostró que cuando el almacenamiento, la entrega, el descubrimiento y los pagos están estrictamente controlados por un pequeño número de jugadores, y tanto los creadores como los consumidores pierden, intercambiando comodidad por libertad de elección, con pérdida de privacidad y, en última instancia, con una menor calidad en el producto

 

Las grandes plataformas tecnológicas siguen un ciclo de vida que comienza cortejando a los creadores de contenido, luego los exprimen para aumentar sus márgenes a costa de los creadores, para finalmente competir con ellos ofreciendo su propio contenido. Es un círculo vicioso que, en última instancia, no solo perjudica a los artistas, sino que también salen perjudicados los consumidores que también sufren las consecuencias: piense en el exceso de contenido indiferenciado en cualquier servicio de transmisión de video; tanta basura que solo sirve para rellenar la programación, y poca programación de calidad. Lo mismo pasa con la música en streaming: solo ciertos géneros y estilos de producción sobreviven a los caprichos del algoritmo, lo que significa que muchos artistas nunca son descubiertos y no encuentran su público, al estar enterrados entre millones de canciones.

 

En los EE UU, los artistas y creadores se levantan contra los promotores y grandes corporaciones, para intentar reconducir la situación. Pero el gremio no está sindicalizado, nunca lo estuvo, y hasta el momento no fue capaz de mostrar mucha fuerza. Los sindicatos existen para luchar contra el poder concentrado de las corporaciones. Pero con web3, el poder se está descentralizando. Los creadores tienen libertad de elección sobre cómo y dónde comercializar y distribuir sus obras, y qué servicios han de utilizar para crear sus contratos inteligentes. No es un mundo perfecto, pero si está tenido un comienzo muy prometedor.

 

Ahora pude que encuentren los artistas y creadores una solución en la web3, impulsando su propio descubrimiento y vendiendo directamente a sus fans sus obras utilizando NFT y otras tecnologías web3. Haciendo la música que ellos quieren, creando las imágenes que quieren, dando a conocer sus historias, conectando con comunidades de amantes de la música, la literatura o el arte y la cultura en general. Sin intermediarios, directamente del creador al consumidor final. Puede que este sea el camino que de salida a sus obras.

 

Este cambio nos llevaría a la creación de un nuevo mercado del arte, sea el que este sea, un mercado en el que cada artista se cotizará en función de su mérito creativo, y del valor que le su consumidor final, que decidirá lo que ha de pagar por ello.

 

Es un momento emocionante para la tecnología web3. En el caso de la música, están surgiendo nuevos servicios que prometen permitir que los creadores tengan éxito, pero en los que también se pueden replicar los errores y extralimitaciones de la web2. Siempre se debe tener en cuenta la intención que hay detrás de esos servicios y cómo se alinean los intereses de las partes, para que no parezcan desequilibrados.

 

Ya sean los sellos discográficos de antaño los que controlaban toda la línea de valor desde la creación hasta la distribución, pero que al menos proporcionaban cierto valor a la obra, o un servicio de transmisión que solo ofrece distribución (o la ilusión de ello), es necesario invertir la pirámide. Los artistas tienen que tener el control de la canalización. Las herramientas de producción ajenas ya no son tan necesarias para ellos, pues estas ahora son muy baratas y están a su alcance.

 

Por eso hay que pasar de pensar en la tecnología como plataforma, a pensar en la tecnología como herramienta. Tony Parisi afirma que él "es consciente de lo que sucede con las empresas tecnológicas financiadas con capital de riesgo. Ha estado de ese lado. El dinero cambia las cosas. El dinero que se invierte en empresas de riesgo está obsesionado con la escala. Necesita miles de millones de usuarios que participen en una máquina de clics para justificar las decisiones de inversión de los administradores de fondos, ya sea que el modelo comercial tenga sentido o no. Y definitivamente sin tener en cuenta si beneficia a los creadores". Acaba afirmando que "El punto es que los artistas deberían ser muy escépticos de cualquier solución web3 en este momento", no vaya a ser que se acabe saliendo de guatemala para meterse en guatepeor.

miércoles, 19 de julio de 2023

El Atlantic Fest de Vilagarcía. Programa y precios de las entradas

 Luisondome 


New Line es una agencia de organización de eventos radicada en Madrid, que es la responsable de la organización del festival Atlantic Fest 2023, que un año mas se celebrará en la Playa de la Concha de Vilagarcia de Arousa en los días 20, 21, 22 y 23 de Julio, y que ofrecerá una programación musical compuesta por artistas emergentes del panorama nacional con el que están intentando hacerse un hueco en la ya poblada agenda de festivales en España.

El abono de Atlantic Fest te da acceso al recinto principal del festival que se encuentra situado en la Praia da Concha, los días 21 y 22 de julio. Además con tu pulsera de abono de Atlantic Fest 2023 podrás acceder a los diferentes espacios en los que el festival realiza actividades los días 20, 21, 22 y 23 de julio siempre que el aforo lo permita.


Para acceder el día 20 de julio al Auditorio de Vilagarcía de Arousa, debes registrarte de manera gratuita en nuestra web. Con cada abono podrás registrar una entrada.

Para acceder al recinto debes llevar tu pulsera de abono ya puesta y tener el entrada registro para este evento. Los menores de 12 años deben registrarse también en nuestra web.


Entrada de día de Atlantic Fest. Con tu entrada de día 20 de julio podrás acceder al concierto del Auditorio de Vilagarcía de Arousa. Con la entrada del día 21 de julio podrás acceder al recinto de conciertos de la Praia da Concha ese día. Con la entrada del día 22 de julio podrás acceder al recinto de conciertos de la Praia da Concha ese día.




VENTA DE ENTRADAS


PUNTOS DE VENTA. 

www.atlanticfest.com 

Venta de entradas en taquillas:

Las entradas estarán disponibles para su compra online los días 20, 21, 22 y 23 de julio de  2023. (Siempre que haya entradas disponibles y no se hayan agotado). Precio taquilla: 60€ + gastos de gestión*.

Los menores de 12 años no pagan entrada. Es necesario registrar al menor de 12 años en nuestra web antes de su llegada al recinto (Salón García o recinto  principal en Praia da Concha).


Una vez en el recinto deben presentar documento que  acredite la edad del menor: DNI, pasaporte, libro de familia… y rellenar autorización que  se encuentra en nuestra web y en la plataforma de Wegow cuando compras tu entrada. Una vez en el recinto deben dirigirse al acceso a menores en la entrada principal del recinto, para que puedan verificar los datos y proceder a ponerles su pulsera.


Recarga de pulsera online leyendo el código QR de la parte trasera de tu pulsera.

Cuando recojas tu pulsera lee el QR de la parte trasera con la cámara del móvil.
«Crea una cuenta» registrándote con tu email o inicia sesión en tu cuenta si ya tienes una.
Recarga tu pulsera pagando con tarjeta.
Podrás realizar todas las recargar que necesites durante todo el evento sin hacer ni una cola.


Devolución del saldo restante de tu pulsera.

Inicia sesión en tu cuenta y pulsa en solicitar devolución. Si no tienes cuenta puedes crear una leyendo el código QR que está en la parte trasera de tu pulsera o a través de la web atlanticfest2023.bracelit.es
Asocia la pulsera.
Pulsa en solicitar devolución.
El plazo para solicitar devolución del saldo de la pulsera comienza el 24 de julio y finaliza el 31 de julio. Las devoluciones se realizarán todas juntas el día 27 de julio. Ten en cuenta que dependiendo de tu banco puede tardar entre 2 y 5 días laborales.


ARTISTAS Y HORARIOS

XOVES 20 DE XULLO

20:30 Apertura portas.

21:00 Escenario Vilagarcía Viva. Abraham Boba “Esto no es una canción”

VENRES 21 DE XULLO

19:00 Apertura portas.

19:30 Escenario Alma Atlántica. Nebulossa

20:15 Escenario Alma Atlántica. Lontreira

20:50 Escenario Vibra Mahou. Cariño

21:40 Escenario Galicia. The Guapos

22:30 Escenario Alma Atlántica. Rocío Saiz

23:20 Escenario Galicia. Viva Suecia

0:55 Escenario Vibra Mahou. León Benavente

2:30 Escenario Vibra Mahou. Eme Dj

SÁBADO 22 DE XULLO

13:00 Apertura portas.

13:30 Escenario Alma Atlántica. Dani Cornes

14:15 Escenario Alma Atlántica. Carlos Risco

14:50 Escenario Vibra Mahou. La Bien Querida

16:10 Escenario Alma Atlántica. Adiós Amores

16:55 Escenario Galicia. Sidonie

18:20 Escenario Alma Atlántica. Núria Graham

19:25 Escenario Galicia. Jota presentando Plena Pausa

20:30 Escenario Alma Atlántica. Melenas

21:15 Escenario Galicia. Sidecars

22:35 Escenario Vibra Mahou. Cupido

23:55 Escenario Galicia. Leiva

1:15 Escenario Vibra Mahou. Joe Crepúsculo

2:35 Escenario Vibra Mahou. Eme Dj

DOMINGO 23 DE XULLO

12:30 Escenario Sonemerxente. Ani Baires

13:30 Escenario Sonemerxente. Law

14:30 Escenario Sonemerxente. De Ninghures

Actos paralelos del Festival

lunes, 19 de junio de 2023

Taylor Swift: dueña (de su universo musical) y señora (de sus seguidores)

Eva Rinaldi/ Flickr, CC BY-SA
Montserrat Geraldyne Navarro Vázquez, Universidad de Guadalajara y Ricardo Gutiérrez Barba, Universidad de Guadalajara

Taylor Swift ha sabido aprovechar las estrategias de la mercadotecnia para construir una marca sólida y exitosa dentro de la industria musical.

A lo largo de su carrera, esta cantante, compositora y empresaria estadounidense ganadora de numerosos premios, incluidos 12 Grammy, ha demostrado una habilidad innata para reinventarse, conectar con su público y mantenerse vigente en un mercado muy competitivo.

La creación de un universo musical

La historia personal de Swift contiene algunos hitos que adornan su carrera: creció en una granja de árboles de navidad de Pensilvania y, convencida ya a los 14 años de su talento musical, se mudó con su familia a Tennessee en 2003 con la intención de que alguna discográfica de Nashville la contratase. Firmó por 13 años con la compañía Big Machine Records y, en 2006, lanzó su primer sencillo: “Tim McGraw”.

Tim Graw, el primer sencillo de Taylor Swift (2006). Fuente: @TaylorSwift YouTube.

Su primer golpe de éxito fue lograr atraer a los adolescentes al country, un género musical considerado para adultos. De ahí pasó al pop, manteniéndose siempre en lo más alto de la industria musical.

El peor escenario

En 2018, un año después del enorme éxito de su álbum “Reputation”, Swift cortó los lazos con su discográfica y firmó con Universal Music, bajo la condición de que mantendría los derechos sobre todos los trabajos que publicase con ellos.

Con esta jugada, Swift ganó un enorme poder frente a la industria, al contrario que en 2005, cuando al firmar el contrato con Big Machine Records le cedió los derechos de sus seis primeros álbumes.

…Ready for It? del álbum “Reputation” (2018). Fuente: @TaylorSwift YouTube.

En 2019, Big Machine Records fue comprada por Scooter Braun, el productor que descubrió a Justin Bieber en 2008 (y al que la cantante ha acusado de manipulación y acoso). La venta incluía los másteres de grabación que Taylor Swift había cedido.

Para la cantante, esta operación fue “su peor escenario”. Contó a sus seguidores lo ocurrido vía Tumblr y denunció que nadie la había informado de que toda su carrera sería vendida. Lo siguiente fue un golpe de mando: tomó la decisión de regrabar toda la música que había perdido.

Swift ya contaba con más de una década de know-how a sus espaldas y, además, sabía que su sólida base de fanes estaría dispuesta a comprar, sin pensárselo dos veces, lo que fuese que ella les ofreciera.

Una persona cercana

Swift, que no es nueva en el uso del marketing, está volviendo a publicar, uno por uno, los álbumes que la lanzaron a la fama. Pero ¿cómo venderle al público algo que ya tiene y conoce?

Los nuevos discos incluyen canciones que se dejaron fuera de los álbumes originales (From the Vault) y llevan el subtítulo “Taylor’s Version” (la versión de Taylor), que funciona como una suerte de sello de autenticidad entre sus seguidores. Con esta jugada, la artista ha recuperado el control (y los beneficios que se generen a partir de ahora) de sus obras tempranas.

Airbus A320 de AirAsia para conmemorar el concierto de Taylor Swift en Malasia el 11 de junio de 2014. M Radzi Desa/Wikipedia, CC BY-SA

Taylor Swift es conocida por la forma tan directa de relacionarse con sus fanes. Es consciente de la importancia de establecer una conexión emocional con su audiencia y utiliza las redes sociales de manera efectiva para interactuar con ellos. Desde responder a sus preguntas y comentarios hasta compartir detalles íntimos de su vida, crea un sentido de comunidad y pertenencia entre sus seguidores, un vínculo sólido y duradero.

Como ejemplo, en la primavera de 2021 lanzó vía Twitter un clip animado con anagramas para que sus seguidores adivinaran los títulos de las canciones no conocidas. Luego, el día antes del lanzamiento, publicó fragmentos de las mismas.

El mejor aliado

Una de las fortalezas del marketing de Taylor Swift es su estrategia de merchandising, basada en la escasez y la exclusividad. Al lanzar productos exclusivos en cantidades limitadas o por tiempo limitado crea sentido de urgencia entre sus fanáticos y hace que se sientan especiales por formar parte de una experiencia única. Esto se traduce en una alta demanda y en que sus productos se agotan en tiempo récord, lo que a su vez aumenta el valor percibido de los mismos.

Ha demostrado ser una maestra en la creación y comercialización de productos relacionados con su marca personal –desde camisetas y sudaderas hasta joyas, accesorios y artículos para el hogar–, que van más allá de la música y se convierten en símbolos de identidad entre sus fanáticos.

También ha implementado estrategias como la preventa de entradas en exclusiva para sus seguidores más leales, regalos personalizados y contenido único a través de sus plataformas en línea. Esto genera emoción y anticipación entre sus fanes y fomenta, además, la lealtad y el compromiso a largo plazo.

Las nuevas tecnologías también le han servido para sus acciones de marketing: desde una aplicación móvil en 2017 hasta experiencias virtuales e interactivas . Así, sus fanes sienten que están más cerca de su ídolo y que participan activamente en su mundo.

Taylor Swift en un concierto en Heinz Field. Ronald Woan/Flickr, CC BY-SA

Marketing social con sello Taylor Swift

Además, ha utilizado su influencia en la industria de la música para promover causas sociales y valores que son importantes para ella. Ha abogado por los derechos de los artistas, ha defendido a las mujeres en la industria y ha mostrado su apoyo a diversas organizaciones benéficas. Estas acciones refuerzan su imagen como una artista comprometida y auténtica, y atraen a un público que valora su integridad y principios.

Desde que inició su gira más reciente, “The Eras Tour”, la cantante se ha dedicado a hacer donaciones en cada una de las ciudades de la gira. Se calcula que a su paso por Florida donó alimentos para unas 125 000 personas.

Esto no es una novedad. Sus donaciones son conocidas por sus fanes desde las étapas más tempranas en su carrera: desde pagar por la escuela de una swiftie que necesitaba apoyo económico hasta donar 113 000 dólares para pelear contra una ley anti LGBT en Tennessee.

Los frutos del esfuerzo

La estrategia ha sido buena ya que, de acuerdo a las estimaciones de la revista Forbes, a comienzos de 2023 la fortuna de Taylor Swift ascendía a unos 740 millones de dólares.

Aunque las opiniones sobre la artista oscilan entre las de fanáticos y detractores, es innegable que Swift ha logrado un éxito masivo, tanto en términos de ventas de música como en la construcción de una marca personal sólida.

Su talento artístico como cantante y compositora, su capacidad de conexión con su audiencia y la aplicación de estrategias de mercadotecnia efectivas han sido fundamentales para su ascenso –y su permanencia– en la cima de la industria musical.


El presente artículo es un extracto de la conferencia impartida el 18 de mayo de 2023 durante la celebración de la “Semana ¡Jerónimo!” de Mercadotecnia, realizada en el Centro Universitario de los Altos y auspiciada por el Centro de Investigación e Innovación para las Organizaciones (CIIO) y la Academia de Emprendimiento e Innovación para las Organizaciones de la Universidad de Guadalajara.The Conversation

Montserrat Geraldyne Navarro Vázquez, Negocios Internacionales, Orientación a Marketing, Universidad de Guadalajara y Ricardo Gutiérrez Barba, Profesor de Mercadotecnia, Comunicación y Educación, Universidad de Guadalajara

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.