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martes, 17 de agosto de 2021

Cómo la música más sencilla puede fomentar la creatividad en la infancia

Shutterstock / Chepko Danil Vitalevich
Oliver Curbelo González, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Muchas veces, cuando intentamos definir a una persona creativa, destacamos su capacidad para crear algo. Sin embargo, esta descripción puede resultar ambigua y erróneamente considerarnos no creativos. De hecho, ni siquiera los autores se ponen de acuerdo en establecer las capacidades que se requieren o sus límites.

En líneas generales, las personas creativas suelen destacar en capacidades como exploración, experimentación, inconformismo, preferencia a huir de rutinas y cierta tolerancia a la frustración. Con estas cualidades, la mayoría podemos identificarnos como creativos. Sin embargo, esta habilidad, propia de las funciones superiores del cerebro, debe ser activada mediante dinámicas que potencien su desarrollo.

Teniendo en cuenta la gran plasticidad del cerebro de los niños, resulta muy recomendable entrenar sus habilidades creativas.

La música nos ofrece muchas maneras de experimentar con los sonidos y realizar creaciones originales y divertidas. Además, no necesitaremos establecer ningún tipo de instrucción específica.

Uno de los aspectos que se requieren para llevar a cabo este tipo de prácticas es la flexibilidad y este escenario se desarrolla de manera idónea durante el verano. El periodo estival lleva un cambio de rutina con mayor tiempo libre que nos da vía libre a la exploración.

Existen múltiples propuestas para utilizar los objetos cotidianos para crear ritmos, acompañar la dramatización de textos, narraciones o situaciones de la vida, o incluso para imitar cualquier tipo de sonido.

A continuación presentamos una serie de propuestas adaptadas a niños y niñas de Educación Primaria, utilizando la música con un fin creativo.

Objetos cotidianos para crear sonidos

Todos los materiales que tenemos a nuestro alcance producen un determinados sonidos dependiendo de la manera en que los manipulemos. Así, podemos utilizar una hoja de papel, utensilios de cocina, botellas, cubos, etc. para crear efectos de sonido, ritmos o incluso melodías.

En la propuesta que mostramos a continuación utilizamos cuatro tapas de botellas de plástico para crear ritmos. De esta manera, aprovechamos las distintas formas de manipularlas para llevar a cabo una improvisación rítmica sin preparación previa.

Igualmente podemos utilizar este mismo material junto a otros y convertirlo en un objeto compuesto, explorando otras formas de ejecución. En este caso hemos elaborado un sonajero y lo usamos para acompañar el ritmo de una canción.

También podemos utilizar materiales cotidianos para crear sonidos ambiente.

En el siguiente vídeo hemos empleado algunos puñados de lentejas que colocamos en un recipiente. Cuando movemos lentamente y de forma continuada el envase, simulamos el sonido de las olas del mar en la orilla. Además, lo hemos complementado con sonidos de manipulación de las tapas de botellas de plástico para imitar el sonido de las rocas.

Como vemos, a partir de la experimentación y la exploración de los sonidos que pueden emitir objetos que están a nuestro alcance, podemos obtener infinidad de sonidos de manera creativa.

La sonorización de textos o narraciones

El uso de elementos sonoros para acompañar la dramatización de textos, narraciones o situaciones de la vida aporta una gran expresión a esta dinámica. Así, los sonidos pueden ser utilizados para reforzar acciones y emociones, recrear sonidos propios de la naturaleza o simbolizar personajes, entre otros.

Podemos aprovechar instrumentos musicales que tengamos en casa y utilizarlos para apoyar la narración. Mediante las posibilidades melódicas que nos ofrecen determinados instrumentos o la voz cantada podemos crear una breve melodía que represente, por ejemplo, el carácter de un personaje.

Igualmente, podemos obtener efectos sonoros para acompañar los cuentos mediante el empleo de cualquier objeto susceptible de producir un sonido determinado. La utilización de estos materiales sonoros es especialmente interesante porque agudiza la capacidad para la producción de sonidos. Suele ser habitual el uso de dos cáscaras de coco para emular el trote de un caballo, o estrujar papel celofán para recrear el sonido del fuego.

También podemos usar música instrumental de fondo en determinadas escenas del cuento para dar mayor expresividad a la narración.

Una exploración que necesita tiempo

En todas estas acciones que utilizan la música como motor de la actividad creativa se requiere tiempo para explorar, probar y descubrir. Esta experimentación necesita de momentos para la creación libre.

El carácter lúdico de estas dinámicas las convierte en auténticos pilares para el desarrollo de habilidades creativas de las niñas y los niños.

Estas actividades, además de ser fuente de diversión y entretenimiento, tienen un gran impacto en el desarrollo del cerebro y en el desarrollo general.

Para ello, las familias y cuidadores solo necesitan facilitar el escenario adecuado para poder llevar a cabo estas prácticas. En el caso de que el niño o la niña lo solicite, le podremos acompañar en este proceso creativo. De esta forma podemos poner a prueba nuestra propia creatividad.


Este artículo, así como los vídeos, han sido elaborados junto a Cristina Martín Sanz, creadora del proyecto musical para la primera infancia Badabadum, con el que colabora el autor.The Conversation


Oliver Curbelo González, Profesor del Área de Música de la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

domingo, 27 de junio de 2021

Enseñar Rachmaninov en el siglo XXI

Las nuevas tecnologías nos enseñan a enseñar de otra forma. Grunpfnul / Wikipedia
Marcos Andrés Vierge, Universidad Pública de Navarra

La música ha sido uno de los principales impulsores del desarrollo de Internet, desde la evolución de la Web.1 a la Web.2. En su reseña sobre el trabajo de Steve Collins y Sherman Young, Paul Fischer subrayaba la idea de que la música fue la primera industria creativa y cultural en verse influenciada por los cambios tecnológicos. Estos autores establecieron el concepto de Music 2.0, una extensión de la Web.2.0 utilizado para referirse a la intercreatividad, la confluencia de ideas y tecnología a través de Internet.

Pedagogía musical

La transversalidad de la música ha facilitado la producción conjunta de contenidos en Internet, como en el caso del proyecto Petrucci Music Library que debe su nombre al editor de música italiano del renacimiento Octaviano Petrucci; el uso del software musical libre, como Sonic Visualiser para visualización y análisis del audio, Musescore (edición de partituras) o Audacity (edición de audio); el enorme potencial para la música de algunas redes sociales como YouTube, que ha posibilitado entre otras cosas que el “público cultural” se convierta en creador pero también en “alumno” de espacios educativos tan relevantes como Listening to Music, del profesor Craig Wright; la mediación musical para proyectos pedagógicos a través de Internet; la utilización de las aplicaciones para hacer y aprender música; la robótica aplicada a la música o el uso de la realidad virtual, aún en claro proceso de experimentación, pero con iniciativas como la de producir conciertos en directo a través de los inalámbricos.

Como se puede observar, este enorme potencial de la música y su carácter transversal han calado en la pedagogía musical. Algunos principales paradigmas educativos actuales tienen relación con las nuevas tecnologías: la innovación educativa, la diferencia entre lo lúdico y lo educativo, así como entre lo creativo y lo recreativo, los nuevos espacios de enseñanza-aprendizaje, la dialéctica establecida entre la libre información y el verdadero conocimiento, los nuevos lenguajes, la importancia de la interacción en los procesos de enseñanza o los recursos tecnológicos en constante desarrollo.

La innovación en educación puede proceder de la utilización de cualquier tipo de herramienta aplicada para enseñar algo de manera diferente (no necesariamente para enseñar algo nuevo). En estos momentos, las apps tienen una especial relevancia en el mundo tecnológico. Su uso está limitado a tareas concretas y exige al docente una constante revisión y selección de la aplicación más adecuada a sus objetivos, pero no cabe duda de su proyección relevante y fundamental en todo tipo de facetas. Por ejemplo, en la enseñanza de música en Educación Primaria.

El término “creatividad” ha sido tan utilizado en los últimos años que a nivel pedagógico se discute qué metodologías suponen un proceso meramente recreativo y cuáles, además, enseñan. La tecnología y la creatividad se han unido en multitud de ocasiones, aunque en algunos casos no esté claro su resultado académico. Afortunadamente, Internet permite observar diferentes proyectos a través del ejemplo práctico, como revela esta clase basada en la metodología del compositor y pedagogo Brian Dennis.

Clase experimental en 1969.

Modificando el tiempo y el espacio

Uno de los efectos más significativos de las TIC en los entornos educativos es la posibilidad de flexibilizar el tiempo en el cual el estudiante recibe la formación y el espacio donde la realiza, posibilitando el acceso a multitud de expertos.

El siguiente vídeo muestra la explicación de un profesor de música de primaria sobre la utilización de la pizarra digital y el blog, pero existen infinidad de ejemplos de enseñanza online y semipresencial (blended learning) que cada vez con más fuerza se abren camino en una sociedad que demanda nuevas fórmulas de enseñanza-aprendizaje.

La interactividad es sin duda otra de las características más significativas de estos entornos de formación. Existen diferentes posibilidades para que el alumno interactúe con el entorno y pueda construir su propio itinerario formativo, adaptándolo a sus necesidades. Y, además, gracias a ella es posible la comunicación con diferentes participantes del sistema, independientemente de jerarquías. Por último, la interactividad supone ser un receptor activo en la construcción de significados. Este es uno de los principales retos que seguramente cambiará la concepción de la enseñanza en los próximos años.

En un curso de verano realizado en 2013 desde junio a septiembre en formato blended learning se trabajó sobre un tema tan técnico como la orquestación musical. El curso se realizó desde la plataforma virtual de la Universidad Pública de Navarra y los resultados pueden observarse en esta publicación, que además recoge en vídeo parte de la interpretación de las obras en un concierto final de curso celebrado en el Museo de Navarra.

Enseñar a procesar la información

Una de las consecuencias fundamentales de Internet consiste en el libre acceso a la información. No obstante, hay que evitar caer en dos errores: en primer lugar, realizar un paralelismo entre información y conocimiento; en segundo lugar, creer que tener acceso a más información puede significar estar más informado.

En la actualidad, las nuevas tecnologías permiten que el estudiante pueda acceder a grandes bases de conocimiento, por lo que el problema de la educación no consiste solo en la localización y búsqueda de información, sino principalmente en aprender a seleccionarla, interpretarla y evaluarla.

Las TIC han transformado también los modelos de enseñanza y aprendizaje. La sociedad actual exige mensajes más complejos en medio, simultaneidad y fragmentación y menos complejos en el contenido. La forma de expresar y contar la información puede ser según la tradicional secuencia lineal hasta el formato hipertexto e hipermedia. Es decir, pensar de manera hipermodal, comunicando un contenido a través de texto, imágenes, vídeos y sonidos. La elaboración del sentido conjuga lo verbal y no verbal.

Por ejemplo, un profesor explica que el compositor e intérprete de piano S. Rachmaninov tenía unas manos muy grandes y su escritura para el piano era muy virtuosa. Lo puede hacer seleccionando un fragmento de audio de un concierto significativo pero, con las nuevas tecnologías, podría decir lo mismo de manera diferente, como muestra el ejemplo siguiente en el que a un fragmento de una película se le añade la partitura del concierto que se está interpretando en el filme.

Escena de Shine con superposición de partitura de Rachmaninov.

Los modelos educativos ya han cambiado en cualquier área de conocimiento, como la música, y en cualquiera de sus niveles y tipologías (enseñanza formal, no formal e informal). Es algo inevitable y por tanto el futuro requerirá de verdaderos proyectos innovadores que aporten valor añadido a una enseñanza magistral tradicional.

A modo de conclusión, estos tres últimos ejemplos ilustran lo comentado en el texto:

En el vídeo de arriba, Sonic Visualiser ayuda a explicar que, para Beethoven, la dinámica era un elemento estructural fundamental y por lo tanto, no susceptible para los intérpretes de ser cambiada sin considerar el criterio formal.

En esta presentación, un recurso en ocasiones tan mal utilizado en la docencia como el Power Point se ofrece incrustado en la herramienta Zentation para ilustrar el funcionamiento de un Ritornello de Sonata, concretamente el primer movimiento del Concierto para violín de Beethoven.

Y, para terminar con movimiento, en el vídeo siguiente, del foro TED, el músico australiano John Varney ofrece una perspectiva diferente del ritmo y de cómo está presente en todos los aspectos de nuestra vida. Como el aprendizaje y como la música. The Conversation

Una nueva forma de ver el ritmo.

Marcos Andrés Vierge, Profesor Titular del área de Música, Universidad Pública de Navarra

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

La mayoría podemos aprender a cantar

Cantar aumenta el control de la respiración y la capacidad pulmonar, puede mejorar la salud y libera la hormona de la felicidad. Mai Lam/The Conversation NY-BD-CC, CC BY-SA
Leigh Carriage, Southern Cross University

¿Tiene cuerdas vocales que producen sonido? ¿Puede distinguir entre una nota aguda y una grave? ¡Enhorabuena! Usted y aproximadamente el 98,5% de la población pueden aprender a cantar.

¿Y el resto? Bueno, según un reciente estudio canadiense, alrededor de un 1,5% de la población padece una enfermedad llamada “amusia congénita”. Estas personas tienen verdaderas dificultades para distinguir entre diferentes timbres, tonos y ritmos.

Así que si tuviese que interpretar una canción famosa, por ejemplo, el Cumpleaños feliz, y se equivocase en algunas notas, la mayoría de las personas identificaría los errores de inmediato. Sin embargo, alguien con amusia congénita podría no darse cuenta de los fallos. Puede ver ejemplos de esto en el siguiente vídeo, aproximadamente a partir del minuto 3:20.

Hace años recibí una propuesta para dar clases particulares de técnica vocal a una mujer que quería cantar en el cumpleaños de su marido seis meses después.

La primera vez que la escuché me di cuenta de que no era capaz de entonar con facilidad. Vino a clase todas las semanas y cumplió sus deberes con una diligencia increíble. Lo que le faltaba de habilidad natural lo compensó con pasión y disciplina. En seis meses, no solo entonaba, sino que cantaba patrones de octava y media gradualmente en todo su registro (por ejemplo, de do grave a la en la siguiente octava superior).

Y lo que es más importante, si cantaba mal una nota, podía distinguirla y corregirla. Cantó la canción ante su familia y tan felices.

Esta experiencia demuestra que el trabajo duro da sus frutos, pero no es el único factor. Un trabajo de investigadores alemanes descubrió que no solo tiene importancia cuánto se ensaye, sino también la rapidez en la identificación y corrección de los errores. Esto es lo que hace que un buen cantante se convierta en un intérprete experto. Dicho esto, hasta el cantante con más talento se quedará estancado si no ensaya de forma regular.

Los cantantes profesionales aprenden ejercicios vocales y técnicas de calentamiento.

Cómo funciona el canto

Entender cómo funciona exactamente el canto es sorprendentemente complejo. No es lo mismo cantar en la ducha o formar parte de un coro –aunque son un buen punto de partida– que dedicarse a cantar de manera profesional.

La práctica y entrenamiento del canto implican generar sensación de soltura vocal: es lo que ocurre cuando alguien canta sin esfuerzo aparente y percibimos emoción y belleza. La mayoría de los cantantes necesitan años de práctica para desarrollar ese tipo de libertad.

Como escribe la profesora de canto Jeannette Lovetri:

Se necesitan unos diez años para ser un cantante experto. Diez años de estudio, investigación, implicación, experiencia, experimentación, exploración y desarrollo; es entonces cuando se empieza a ser un artista.

Todos nacemos con lo necesario para el canto. Los primeros balbuceos que hacemos de bebés contienen algunos de los componentes clave del canto: variedad de tonos, dinámicas, ritmos y frases. Pero algunos tienen cierta predisposición genética que mejora con entrenamiento.

El estudio de la Universidad de Melbourne titulado “Let’s Hear Twins Sing” (“Escuchemos cantar a gemelos”) tiene como objetivo descubrir qué factores influyen en la habilidad del canto y en qué medida los genes desempeñan un papel en la precisión del tono.

Habilidad física y control

El acto de cantar parece sencillo, pero implica control muy preciso y coordinación de los músculos, unos músculos que deben ser flexibles y fuertes. El dominio vocal proviene del entrenamiento.

Una persona debe poder controlar la presión del aire en los pulmones y utilizar los músculos abdominales para empujar el aire hasta la tráquea, donde se encuentran las cuerdas vocales, que empiezan a vibrar. Para un cantante excelente, la salud vocal, la postura, la alineación y el control de la respiración van a la par de la imaginación, la expresión y la creatividad.

Los grandes cantantes profesionales de pop de la actualidad no nacieron siéndolo. También necesitan una mente curiosa, dedicación para entender la fisiología del instrumento vocal, disciplina y práctica diaria de calentamiento y de una variedad de ejercicios, un conocimiento profundo de armonía, capacidad de escribir y transcribir música, cierto grado de improvisación y técnicas escénicas.

Audrey Hepburn entona ‘Moon River’ (de Henry Mancini) en ‘Desayuno con diamantes’ (Blake Edwards, 1961).

Las estrellas del cine suelen tener que aprender a cantar para encarnar ciertos papeles (normalmente rodeados de un equipo de profesores de técnica vocal y con meses de práctica diaria). Los resultados no siempre son perfectos, pero eso no es lo importante. Por ejemplo, Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes tiene una voz suave y entrecortada, pero se adapta a su papel y refuerza su personaje.

Por tanto, si nunca ha cantado de forma profesional, pero quiere intentarlo, ¡le animo a que se dé una oportunidad! Lo más probable es que pueda aprender a cantar, y aunque no pueda hacerlo bien, el hecho de intentarlo produce beneficios para la salud.

Cantar mejora el control de la respiración y la capacidad pulmonar, puede mejorar la salud cardiovascular, libera oxitocina (la hormona de la felicidad), levanta el ánimo y reduce el dolor, y hasta puede mejorar el sistema inmunológico.

Así que disfrute cantando. Busque un profesor de canto al que le apasione cantar y enseñar, que cante de forma regular y que incorpore sus conocimientos sobre anatomía y fisiología a sus clases de canto. Una vez que empiece, probablemente se dará cuenta de que cantar puede producirle beneficios de por vida.The Conversation

Leigh Carriage, Lecturer in Music, Southern Cross University

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.