domingo, 14 de marzo de 2021

Joan Margarit y la música del cielo


Joan Margarit (1938 - 20219). Carlos A Schwartz
Juan José Pastor Comín, Universidad de Castilla-La Mancha

En el año 2019 el jurado del Premio Cervantes concedía a Joan Margarit (1938-2021) el mayor reconocimiento en lengua española por “su obra poética de honda trascendencia y lúcido lenguaje innovador”, y por saber representar “la pluralidad de la cultura peninsular en una dimensión universal de gran maestría”.

Olvidó decir el jurado que entre sus poemas circulaba un lenguaje aún más universal y al que destinó todo el amor transparente de su escritura: la música. Al conocer su partida, proponemos escuchar con Margarit las canciones y armonías que iluminaron sus versos.

Joan Margarit y la música de Jazz

Su primer libro, Cantos para la coral de un hombre solo (1963), ya presentaba a través de la paradoja el carácter reflexivo de sus composiciones. Para el poeta catalán la poesía, como la música, ayudaba a restaurar un orden perdido.

“El lector de poesía "tiene mas que ver […] con el intérprete que con los que se han de limitar a escuchar un concierto”.

(Edad Roja, 1989).

Como escritor siempre estuvo acompañado por los discos de su adolescencia y primera juventud:

“Los saxos de Lester Young, de Ben Webster, de Johny Hodges, de Coleman Hawkins, de Charlie Parker; las voces de Billie Holiday, de Yves Montand, de Edith Piaf, de Léo Ferré, de Jacques Brel, de Georges Brassens. Todos ellos están muertos”.

(Aguafuertes, 1995).

Su poema “Los discos y la muerte” ya unía los cabos de la juventud con el destino final del hombre:

Descubría otra música, más solo ya que nunca.

De pronto están sonando las canciones:

son las voces, que vuelven, de los viejos amigos,

de los amores de mi juventud.

El primer signo de algo irremediable.

Son canciones que escucha la muerte en algún sitio.

(Aguafuertes, 1995)

Edith Piaf, Jacques Brel y Leo Ferré.

Sus composiciones, con frecuencia, parten de su propia experiencia musical cotidiana, a menudo fraguada en los clubes nocturnos de jazz, al que su hijo Carles se ha dedicado de forma profesional. Allí se se suceden las músicas de Cole Porter, las trompetas de Chet Baker y Miles Davis; o el piano de Bud Powell y George Gershwin: “Qué triste suena Gershwin sin poder abrazarte”, (Los motivos del lobo, 1993). Es de hecho el popular tema Summertime de este último el que da nombre a un poema de su libro Misteriosamente feliz (2008), donde nos describe así la vida:

Han pasado muchos años

y, mientras tanto, la vida

ha sido un largo concierto

que ha dejado partituras

y atriles como alambradas,

dispersos, abandonados,

en el lugar del combate.

Entre aquellos compañeros de combate se encuentran sin duda los saxos de John Coltrane y Charlie Parker. Al primero le pregunta:

He recordado tus moradas manos

sobre el saxo con una luz de sótanos.

¿De dónde sale esta música,

el vacío que sopló tu boca

y que habla con mi soledad?

(Edad Roja, 1989).

El segundo, un Charlie Parker heroinómano y genial, protagonizará su poema “Loverman”, escuchado, en una suerte de ensoñación nocturna, por el mismo Baudelaire:

“Por ello, Parker deja en este Loverman

que el saxo nos conduzca tras la sombra

de una mujer que baila con los ojos cerrados

y abrazada a nadie, en la oscuridad”

(Los motivos del lobo, 1993).

Con todos estos grandes músicos el poeta formará su particular quinteto de jazz:

con los húmeros llenos de pinchazos,

sigo siendo el mejor entre los saxos altos.

Se parece a la vida: otra vez

llevo a Art Blakey a la batería

–voz de pozo–, la música callada

y negra de Bud Powell, el maligno

sonido de Miles Davies, tú al bajo.

Formamos el quinteto

más brillante de entre los muertos

(Aguafuertes, 1995)

La música: un consuelo para la ausencia

La música es así para Margarit “un placer maldito” (Los motivos del lobo, 1993), también ligado a la pérdida. Las ausencias de sus poemas estarán colmadas de música y, cuando no sucede así, el silencio mismo adoptará la forma de un objeto musical, tal y como acontece en No te veré más:

“Es la piel violeta de una noche

que dejamos pendiente.

Y tu silencio suena como un saxo

de oro negro en el fondo de los días sin ti. […]

No queda más que, al piano, un negro ciego:

nuestro amor”.

Por esta razón la música será la protagonista de su libro más conmovedor, Joana (2002), escrito en los últimos meses de vida de su hija. En el poema inaugural, su amigo Pere Rovira hace de ella fuente de consuelo para la más dura de las pérdidas:

“Música del amor, que te escondías

en sitios negros, dulces, como rosas del jazz,

enciende el día azul, extiéndete debajo de los pinos

y haz que brillen las flores, los muros y la tierra […]

Música santa, hazle compañía,

tú que vienes del otro mundo al nuestro,

tú que ya sabes cómo es su silencio”

(Joana, 2008).

Margarit dirigirá su oído hacia los compositores clásicos para hallar ese consuelo necesario. Escucharemos así desde Beethoven, imagen sonora de la verdadera poesía que reside en su propia escucha interior –“Hay otra poesía, la habrá siempre, / igual que hay otra música: la de Beethoven sordo. / Cuando se pierde la señal”–, a músicos contemporáneos como Miczyslaw Weinberg, Ligeti o Gubaidúlina, pasando por Tchaikovsky o Shostakovich.

Pero de entre todos ellos destacará la figura de Bach a partir de dos grandes intérpretes sin parangón. El primero de ellos fue Glenn Gould –“para el cual / Bach debió saber que componía” (Estación de Francia, 1999)–, y para quien Margarit compuso el bellísimo poema “Glenn Gould: la despedida”:

Sus manos en el espejo

del Steinway continúan

tocando y él ya no está.

Canturrea todavía

como lechuza en la noche.

Bach ya nunca será igual.

Hoy, en una limousine

con cromados de olvido,

pasa entre los bosques nevados

el ataúd de su música.

Un Steinway en la niebla

hoy suena sin su pianista:

la muerte, en el crematorio,

de pie en el césped negruzco,

de frac y con ojos turbios,

escucha las “Suites inglesas”

(Estación de Francia, 1999)

Y siempre, junto a él y su dolor, el violonchelo de Lluís Claret, a quien dedicará el poema “Lluís Claret: Tres Suites (2-IV-92) (Los motivos del lobo, 1993) desde la admiración de la sombra de Pau Casals. Será la música del cellista andorrano quien pronuncie la última despedida a Joana en el poema "Mañana de domingo con música de Lluís Claret”:

Ha salido Lluís al escenario

con el violoncelo. Le oiremos pronto

tocar el «Aria pastoral» de Bach

para decirte adiós en Montjuïc.

Para saber a dónde vas,

seguiremos el rastro de la música

(Joana, 2002)

Joan Margarit, ¿dónde te encontraremos?

Hoy el poeta descansa junto a su amada hija –“Ser su padre ha significado estar siempre junto a lo más delicado y bondadoso que puede ofrecer la vida”–. Antes de partir nos dijo bien dónde deberíamos buscarlo, al confesarnos dónde iría en su poema “Última noticia”, de Cálculo de estructuras (2006). Hoy Joan Margarit habita esa otra música del cielo:

La puerta cuarteada, vieja y sucia,

que me dispongo a abrir no dará al Paraíso.

Me inclino por la música. La prefiero a la vida.The Conversation

Juan José Pastor Comín, Profesor Titular de Universidad. Área: Música. Investigación: Relaciones entre Música y Literatura, Universidad de Castilla-La Mancha

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Cien años de Piazzolla: más allá del tango


Ástor Piazzolla (Mar del Plata, 11 de marzo de 1921 – Buenos Aires, 4 de julio de 1992).
Joaquín López González, Universidad de Granada

“Tengo una ilusión: que mi obra se escuche en el 2020. Y en el 3000… A veces estoy seguro, porque la música que hago es diferente.” (Astor Piazzolla)

Se cumplen cien años del nacimiento de Astor Pantaleón Piazzolla, “el gran Astor”, y parece que su ilusión va camino de cumplirse: su música sigue plenamente vigente y fascina cada día a millones de melómanos, dentro y fuera de Argentina.

Nació en Mar de Plata un 11 de marzo de 1921, pero pasó buena parte de su infancia en Nueva York, donde su padre le regaló su primer bandoneón. Con apenas 14 años sirvió a Carlos Gardel como guía e intérprete durante su estancia en la ciudad, mientras rodaba El día que me quieras (1935), su penúltima película antes del desgraciado accidente que acabó prematuramente con su vida.

Nadie sabía por entonces que aquel niño, que aparecía como “canillita” (vendedor de periódicos) en el filme, se convertiría en uno de los más grandes compositores argentinos y renovador trascendental de la historia del tango.

Astor Piazzolla con 14 años, junto a Carlos Gardel y otros actores en la película El Día que me Quieras. Wikimedia Commons

Maestros de lujo

En 1937, el joven Piazzolla se instaló por su cuenta, aunque ayudado por su padre, en Buenos Aires, donde inició estudios de composición con Alberto Ginastera, piano con Raúl Spivak y dirección con Hermann Scherchen.

Mientras tanto, comenzó a formar parte de orquestas típicas como bandoneonista: en aquel momento Aníbal Troilo era el referente en el tango bonaerense. En sus Memorias –dictadas a Natalio Gorín en 1990– Piazzolla confesaba:

“Tuve dos grandes maestros: Nadia Boulanger y Alberto Ginastera. El tercero lo encontré en la fría pieza de una pensión, en los cabarets de los años cuarenta. Ese tercer maestro se llama Buenos Aires”.

En 1954 obtuvo una beca que le llevó a París, donde estudió composición con Nadia Boulanger. Fue ella quien le animó a hacer del tango de raigambre popular el centro gravitatorio de su música. Permaneció durante algún tiempo en la capital francesa, donde compuso y grabó una serie de tangos para bandoneón, piano y cuerdas con músicos locales.

¿Es tango?

Piazzolla nunca fue del todo un músico académico, ni un músico popular. Ambas vertientes son simultáneas e inseparables a lo largo de su obra, siendo el hilo conductor la propia estética del compositor, marcada por la tradición del tango y su renovación a través diversas influencias: desde el jazz y la música judía hasta las técnicas de la música académica, muy especialmente el dominio de la escritura contrapuntística.

Todavía hoy constituye un tema de discusión para los porteños (junto con el eterno contencioso futbolístico entre seguidores de River Plate y Boca Juniors) el dirimir si la música de Piazzolla es o no tango. Las raíces tangueras de su obra son innegables, como lo es también que los “tangos” de Piazzolla no se pueden bailar, al menos no como tangos tradicionales.

El compositor no se preocupaba de los bailarines, escribía pasajes que complicaban y ocultaban la marcación de los cuatro tiempos del tango. Sin embargo, su música está actualmente presente en los escenarios del mundo entero, como base para coreografías que concilian la vanguardia y la experimentación con la búsqueda de la autenticidad y la visceralidad del ser porteño.

Innovación y experimentación

La evolución estilística de Piazzolla estuvo, en buena medida, ligada a la creación de sus conjuntos y a esa tensión entre su toma de postura frente a la tradición del tango y sus aspiraciones de innovación y experimentación.

A su regreso a la capital argentina fundó el Octeto Buenos Aires, con el que inició su revolucionaria transformación del tango, aunque la experiencia duró tan solo tres años.

Astor Piazzolla interpreta Adios Nonino con la Sinfónica Cologne Radio Orchestra de Alemania.

Sus conjuntos: quintetos, octetos, nonetos

Tras una breve estancia en Nueva York, donde compuso su célebre Adiós Nonino (1959) al conocer la noticia de la muerte de su padre, Piazzolla fundó en Buenos Aires el Quinteto Nuevo Tango, conjunto con el que interpretaría buena parte de su producción, en adelante totalmente alejada de la concepción bailable del género.

En 1968, estrenó la operita María de Buenos Aires, con libreto de Horacio Ferrer, protagonizada por Amelita Baltar y Héctor de Rosas. Entre 1971 y 1972 trabajó con un nuevo ensemble, el noneto Conjunto 9, resultante de añadir al quinteto original (bandoneón, contrabajo, guitarra eléctrica, piano y violín) un segundo violín, una viola, un violonchelo y una batería. La escritura para el noneto era de índole camerística, aplicando procedimientos melódicos y rítmicos del tango a prácticas de escritura propias de la música académica.

En 1974, ante la difícil situación política en Argentina, se trasladó a Italia y fundó el Octeto Electrónico. Comienza así un intenso periodo de giras por Europa, América y Asia, primero con el Octeto y, a partir de 1978, con su Quinteto reorganizado.

Astor Piazzolla interpreta Libertango en el programa Mosaïque de la Radio Télévision Suisse el 18 de mayo de 1977.

En los años ochenta destaca la profusa utilización de técnicas improvisatorias que luego llegarían a ser una práctica habitual en su conjunto.

La salud de Piazzolla se deterioraba, por lo que la adición de un nuevo bandoneonista en 1989 convirtió al Quinteto en Sexteto. Poco después, una trombosis cerebral le dejó postrado hasta su muerte en 1992, haciendo cierta la letra de la preciosa Balada para mi muerte que compuso junto a Horacio Ferrer:

“Moriré en Buenos Aires,

será de madrugada

Que es la hora en que mueren

los que saben morir”.The Conversation

Joaquín López González, Profesor Titular del Departamento de Historia y Ciencias de la Música, Universidad de Granada

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

domingo, 14 de mayo de 2017

Portugal nos regala una canción y un montón de lecciones con su participación en el Festival de Eurovisión 2017



Ayer se cumplían los 100 años de la aparición de la Virgen en Fátima a dos humildes pastores portugueses. Pues no se si la fecha y lo que ayer sucedió en Kiev es fruto de la casualidad, o si Portugal estaba especialmente bendecida en este día. El caso es que el cantante Salvador Sobral y su hermana Luisa -autora de la letra-, en representación de su País, arrasaron en las puntuaciones llevándose el Micrófono de Cristal, el aplauso generalizado y la  admiración de mas de 200 millones de televidentes de todo el mundo.

Esta es la noticia. Pero lo mas importante es la serie de lecciones que nos deja la performance de los Portugueses, en contraste con las de el resto de los países, y especialmente con la de España.

Bien es cierto que Eurovisión no deja de ser un festival de la canción, y por tanto la tentación de presentar una canción de estilo festivalero es muy fuerte, pensando que de esta manera se incrementan las posibilidades de ganar. Yo creo que esa ha sido la pretensión de RTVE como la televisión que representa a España. Y así nos fue.

Probablemente también tuvo su influencia el modo en elegir al artista y la canción que nos había de representar. Aquí entran los criterios y las maneras utilizadas en el modo de elección. En el como se hizo en España por TVE,  incluyendo las polémicas y las protestas por como se hizo, llegando estas últimas hasta El mismo Palacio del Festival en el momento de la actuación de nuestro cantante, que tenía que escuchar los abucheos de los compatriotas presentes en la sala y que fueron perfectamente reconocibles en la retransmisión. El gallo cometido por Manel Navarro puso la nota definitiva que confirmaba que nuestra representación no daba la nota. Solo mereció recibir los 5 puntos de la audiencia de Portugal,  la único que nos votó, y que mas bien parecía un regalo para que nos tapáramos las vergüenzas del cero pelotero que tanto nos sonrojaba.


El derroche de medios técnicos y lumino-técnicos para cada una de las actuaciones y las puestas en escena -monos y caballos incluidos- las espectaculares coreografías, las distintas calidades de las composiciones musicales y de sus letras - unas mas buenas que otras- y algunas muy buenas, las espléndidas voces del algunos de los artistas como el Croata Jacques Houdek y su voz de barítono, la potencia de la de la Dinamarquesa Anja, la de la bella Ilinca representando a Rumanía y su Yodel it, etc., en todas estas representaciones se veía que se enviaba a lo mejor que el país podía ofrecer para que lo representara.

Por contra Portugal eligió una canción de amor, una plegaria -como se dice en la propia letra- que casi es una oración. Elige para cantarla a un artista que padece una grave enfermedad. Según nos cuenta @bluper desde la redacción de El Español, "Salvador tiene un problema muy grave de corazón y ya hay una lista de espera tremenda. Además de este problema, el tiempo juega a su contra. Hay mucho miedo", afirman fuentes cercanas al cantante desde el citado medio. "Necesita un donante de manera urgente. No tiene mucho tiempo, como mucho un año", concluyen. 

Total de puntos del voto del Jurado Profesional
Pero su actuación, su dulce voz, la preciosa letra, la belleza de la música, la simpleza de su humilde traje negro, la ausencia de luminotecnia y de despliegues escénicos, nada de eso necesitó este maravilloso cantante para llegar a los corazones de medio mundo desde el suyo enfermo. He de confesar que a mi me salieron las lágrimas a chorro durante su actuación, y que es mucha la emoción que me hace sentir cuando le oigo cantar. Para eso es la música. Todo lo demás es espectáculo. Solo espectáculo. Nos lo dice el mismo Salvador Sobral, "la música no son fuegos artificiales, es lo que sale del corazón". 

Por todo ello Portugal recibió los 12 puntos de 18 de los 26 países finalistas participantes, además de las puntuaciones intermedias, y los 376 puntos que les dio la audiencia. Es la puntuación mas alta jamas alcanzada antes por ningún País. Pueden estar orgullosos los portugueses.

Total de los votos del Jurado profesional y del público
Por una vez en la historia del Festival de Eurovisión, todo el mundo está de acuerdo con quien merecía ganar, y la clasificación ha puesto a todo el mundo en el lugar merecido. Portugal a la cabeza y España a la cabeza por la cola. Solo hace falta analizar las puntuaciones para comprobar la certeza de esta última afirmación. A triunfado la humildad sobre la soberbia y la prepotencia de otras actuaciones. Si hay lecciones que extraer del Festival de Eurovisión 2017. 

Habrá quien las aproveche para mejorar, y quien seguirá erre que erre. España con ser penúltima en la próxima edición ya mejoraría. Lo tiene fácil, pero eso no nos basta. Ya que empezamos de 0, cambiemos lo que haya que cambiar para no seguir haciendo el ridículo, pues mejor sería no acudir al Festival para evitarlo. Si todo es Marca España, cuidémosla.

viernes, 18 de enero de 2013

Santiago de Compostela: XV Ciclo de Novos Intérpretes



El Lunes 14 de Enero comenzó una nueva Edición del Ciclo de Novos Intérpretes con la interpretación a cargo de la pianista Viguesa Laura Zapatero Carreiro de dos obras  de Chopin, un estudio y un scherzo, mas una sonata para piano de Mozart.
La segunda parte corrió a cargo del pianista Vigués Brais Gonzalez, que interpretó la Obra original para piano de los Cuadros de una Exposición, del compositor ruso Modest Mussorgsky.

Todos los conciertos tendrán lugar el el Paraninfo de la Universidad Compostelana ( Facultad de Geografía e Historia) a las 20 horas, el los días que a continuación refiero.
Los conciertos están patrocinados por la Asociación Galega da Lírica y la Universidad de Santiago de Compostela.

LUNES 14 DE ENERO
  • Laura Zapatero Carreiro, piano
  • Brais Gonzalez, piano
MARTES 22 DE ENERO
  • Lois Freire Caneda, piano
  • Celia Adrián Rodríguez, acordeón
  • Gonzalo Alvarez, piano
MIERCOLES 30 DE ENERO
  • Paloma García Fernández de Usera, violín
  • Pablo Rouco Blanco, flauta
  • Estefanía Fernández Agulla, flauta
LUNES 4 DE FEBRERO
  • Javier Gándara Feijoó, clarinete
  • Carla Lorenzo Fernández, piano
  • Alba Díaz  Taboada, piano
MARTES 5 DE FEBRERO
  • Cristina Suárez Silva, canto
  • Iria Folgado Dopico, óboe
  • Dualial: Paula Rouco, flauta/ Marta Prado, percusión
MIERCOLES 13 DE FEBRERO
  • Cristina López Fraga, canto
  • Jose Luis Relova Gallego, clarinete
  • Angela Neto Domingues, violín
LUNES 18 DE FEBRERO
  • Alberto Aneiros Vilariño, clarinete
  • ARTS EMSEMBLE
    • Victor Loarces, flauta/ Hae Won Ho, fagot
    • Javier Blanco, clarinete/ Mª Isabel Bermejo, óboe
    • Marcos Cruz Pardeiro, trompa
LUNES 25 DE FEBRERO
  • Blanca Represas, saxofón/ Francisco Troncoso, percusión
  • André Pérez Muiño, piano
  • Jesús Arranz, violín/ Antía Rey, violín/Uxía Oña, viola
       Cayetana Mariño, violonchelo/ Iago Hermo, piano

LUNES 4 DE MARZO
  • Daniel Vlashi, violín/ Luka Hauser, piano
  • Isabel Rico Repiso, piano
  • Diana Pogoshyan, violín/ Iago Dominguez, violonchelo
       Manuel Casares Gestal, piano

LUNES 11 DE MARZO
  • Paloma Diago Busto, violín
  • Patricia Túñez Gómez, violín
  • Eloy Fernández Mateos, piano
LUNES 18 DE MARZO
  • Erica Dominguez Quiroga, piano
  • Iago Dominguez Eiras, violonchelo
  • KASSIA PIANO TRÍO
    • Rebeca Maseda, violín/ Carolina Bartumeu, cello
              Rosalía Gómez Lasheras, piano


       

sábado, 29 de diciembre de 2012

Paraguay. Salir de la pobreza mas absoluta a través de la Música



Hablando de lo que significa invertir en Cultura. 

Os presento dos modelos:


1º El modelo Paraguayo, en que se forman orquestas sinfónicas dotando a los niños y adolescentes de instrumentos musicales fabricados a partir de latas, palos, cucharas y otros desechos, para lograr lo que se puede ver en el video.


2º El modelo Español, en el que se presupuestan 200 millones de Euros para construir un Auditorio con proyecto de arquitecto famosete, se gastan después mas de 400 millones que no tenemos y que hay que pedir prestados para construirlo, y cuando ya está terminado, no hay dinero por culpa de los recortes hubo que hacer para pagar la deuda contraída, para financiar la programación de una orquesta repleta de músicos rusos, rumanos, checos, lituanos, etc.


Interior y Fachada del Palau de la Música de Valencia

Y vosotros ¿Cual creéis que es el mejor modelo de invertir en cultura?


El Palau de les Arts de Valencia y su sala
Este es un ejemplo, pero hay mas.

martes, 11 de diciembre de 2012

Nuevo instrumento de cuerda creado por animación



Un curioso instrumento de cuerda hecho por un Luthier de la animación con ingenio. Un programador informático con amplios conocimientos musicales se debió de encargar del resto, o lo hizo una persona que dominaba ambas facetas. En todo caso un espléndido sonido el del instrumento animado, una preciosa pieza musical la que este interpreta y todo un regalo para los sentidos.