domingo, 7 de agosto de 2022

Cecilia: ¿Quién escribía versos en primavera?

Retrato de Cecilia. RTVE
Lorena Peña Jiménez, Universidad de Granada y Carmen Rodríguez Martín, Universidad de Granada

Escuchar a Cecilia es una invitación a mirar a aquella España suya y esta España nuestra, una invitación a descubrir qué y cómo hemos cambiado, una invitación al inconformismo, a seguir firmes en la lucha porque, como dirían sus admirados Simon and Garfunkel, “the fighter stills remains” (“el luchador todavía sigue”).

Y qué mejor manera de pelear que con su música, con sus letras que boxeaban (véase la portada de su primer disco) en el cuadrilátero de una dictadura que aplicaba una censura que cercenaba composiciones, mutilaba entonaciones y fulminaba cualquier forma de disidencia.

Portada de un disco en el que Cecilia viste camiseta blanca y vaqueros y cubre su mano derecha con un guante de boxeo.
Portada del primer álbum de Cecilia, de 1972. Cecilianet

Con todo, supo burlar los golpes. Fuera del mainstream de la canción protesta, Cecilia, como en el marido de “Un ramito de violetas”, adoptó el uso del disimulo y de la ironía para poder ubicarse, mediante la impostada adopción de la ignorancia, en el papel de la melancólica, sentimental y engañada dama. Este es, en superficie, el lugar desde el que habla, es decir, el lugar sentimental propio y apropiado de la mujer de su tiempo.

Sin embargo, y he aquí el poder subversivo de su posición, Cecilia no es quien recibe sino quien escribe los versos, los mismos que nos invitan a la distorsión, a la salida de lo evidente, a transitar entre lo que se dice y lo que se silencia. Es por ello por lo que sus canciones, tanto en contenido como en forma, posibilitaron y posibilitan la creación de relatos, contar historias colectivas e individuales para construir y restaurar lugares y sentidos.

Veamos algunos ejemplos referidos a la construcción de la subjetividad femenina.

No una muñeca

Calvino afirmaba en Seis propuestas para el próximo milenio que la levedad hace posible una mirada sobre el mundo desde una lógica distinta, desde una disposición que nos haga detenernos en lo cotidiano para transformarlo y concederle originalidad y novedad. Qué mejor ejemplo para seguir el consejo del escritor italiano que centrarnos en un objeto que remite al mundo infantil connotado de inocencia y al que se supone apartado de lo político.

Escuchemos “Mi muñeca” (1972):

Mi muñeca, la Mari Pepa, (…)

Fue la compañera que con más constancia

me hizo compañía toda la infancia. (…)

Parece que la veo sentada en una silla

Ojeando un tebeo

Leamos Flechas y Pelayos, una publicación ligada a las JONS y a la Sección Femenina cuyos propósitos se centraban en la configuración de una mujer alineada con los patrones del régimen franquista: ama de casa y madre.

Mari Pepa se convierte en un instrumento simbólico que colabora en la construcción de la identidad femenina, en una herramienta que modela y domestica a la mujer apartándola de lo público y de lo político. La muñeca es metáfora de pasividad, de un proceso que objetualiza a la mujer y la convierte en un sujeto no autónomo. Ni actúa, ni habla. Obedece y calla.

Pero no en Cecilia, donde la niña torna en una madurez que se revela en “Amor de medianoche” (1975):

Yo no quiero ser tu sombra en un rincón,

la muñeca que no tiene opinión.

Yo no soy la marioneta de cartón,

El juguete que baila en tu guiñol

Mujeres en libertad

Quizá sea “Dama, dama” uno de los grandes ejemplos de mujer que vuela en libertad. En ella, critica la hipocresía y los convencionalismos que sustentaban la doble moral sobre el adulterio. Puntual cumplidora del tercer mandamiento, aunque con algún desliz en el sexto (trasmutado por la intervención de la mano de la censura en inconexo), su Dama descentra los modos del goce sexual de la mujer dentro de la estructura matrimonial, trastoca el orden social y el corsé impuesto por la “alta cuna”, es Emma Bovary, es un “ser pensante y escribiente”.

Videoclip de la canción ‘Dama, dama’, de Cecilia.

La apuesta por una mujer liberada se complementa con las críticas al hogar y a la pareja como espacios opresivos tanto en la mencionada “Un ramito de violetas” como en “Nada de nada”.

En la primera, la casa, como el convento en “La primera comunión”, es un aparato para ejercer control mientras que, en la segunda, tras la ruptura de la relación la descripción de lo femenino se establece por la falta, la ausencia, la “mano sin dueño”; “la palabra vacía” o la “brisa sin aire”.

Otras letras que inciden en su crítica a las bondades de un matrimonio de acuerdo con las imposiciones sociales y los parámetros del ángel del hogar que llevan anexas la sumisión económica de la mujer las hallamos en “Al son del clarín”, donde desenmascara la hipocresía de los intereses lucrativos de las relaciones contractuales para ser aceptadas socialmente, o en “Equilibrista”, metáfora del periodo de transición entre madurez y adolescencia, de aquello que ella quiere ser y las expectativas familiares.

Por ello, la soltería se revela como un acto de rebelión: “Ahora os voy a cantar una canción que creo que todas las mujeres entendemos un poco porque mi madre está empeñada en casarme, no sé si algunas de vuestras madres también y entonces escribí una canción que se llama ‘Me quedaré soltera’. Me voy a quedar soltera”.

Cecilia es palabra y música guerrera y rebelde. Sus combates no son en blanco y negro. Sus luchas contra cualquier tipo de opresión, sus historias y sus preocupaciones, en muchos casos, siguen siendo las nuestras.

The fighter stills remains.The Conversation

Lorena Peña Jiménez, Contratada predoctoral FPU, Universidad de Granada y Carmen Rodríguez Martín, Profesora Titular de Estética y Teoría de las Artes, Universidad de Granada

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

viernes, 5 de agosto de 2022

Paixón

 Cristina Pato

Esteban Batallán

Durante uns anos, na organización Silkroad, organizabamos un curso de verán en colaboración coa Escola de Educación da Universidade de Harvard que se chamaba The Arts and Passion-driven Learning, algo así coma As artes e a aprendizaxe impulsada a través da paixón. Un curso no que explorabamos o rol da paixón na educación e a súa relación coas artes. 

 Esta semana, traballando en Chicago, atopeime cun músico que realmente representa esa idea. Un músico galego que fixo historia gañando a praza de trompeta principal na prestixiosa Chicago Symphony. Unha persoa que atopou a súa paixón e, a través dela, conseguiu chegar onde soñaba: Esteban Batallán.

A súa historia emocionoume profundamente. Nacido en Barro (Pontevedra) no 1983. A súa viaxe musical comeza co seu pai e cunha visita a unha tenda de instrumentos na que lle suxiren que colla a trompeta. Continúa en Pontevedra e Vigo, co mestre Javier Viceiro Filgueira. Pero aos dezaseis anos, tocando coa Joven Orquesta Nacional de España, descobre a música de Mahler e de casualidade merca unha gravación da devandita orquestra, e como cita na súa páxina web, ao escoitala soubo «que quería tocar así». 

Escoitalo falar en Chicago, contándonos ese camiño vital, cos seus altos e baixos, fai que unha imaxine o paralelismo cos rapaces que soñan con xogar no Barça, ou con ser Serena Williams. Batallán soñaba con ser o trompetista Adolph Herseth e «xogar» na Chicago Symphony, e a paixón que o levou ao seu posto actual é tan contaxiosa que, ao charlar un pouco con el, unha sinte esa fermosa enerxía que emanan aqueles que conseguen facer da súa paixón a súa vida... E que bonito é escoitalos, e sentir que, ás veces, se queres, podes.

jueves, 16 de junio de 2022

Floppotrón 3.0 Beta. Computer Hardware Orchestra 3.0 Beta

Luisondome

 


La experiencia musical inspira a muchas personas. Si saben tocar un instrumento pueden componer una melodía y llevarla al pentagrama. Así nos llegaron la mayoría de las composiciones musicales.

Gracias a ello hoy disfrutamos de las interpretaciones de los músicos a través de los mas variados instrumentos.  oy me quiero hacer eco de un apasionado de la informática y de las computadoras. Su nombre es Pavel Zadròzniak, polaco de paciencia infinita, pues se necesita mucha para hace sonar todos estos aparatos al unísono de manera coordinada y afinada para tocar este popurrí de piezas musicales complejas.

El resultado lo pueden ustedes ver disfrutando de estos dos videos.

domingo, 27 de marzo de 2022

M de ‘Motomami’: tres ideas para entender (mejor) lo nuevo de Rosalía

Rosalía, en una imagen de promoción de Motomami. Rosalía / Twitter
Guillermo Sánchez Ungidos, Universidad de Oviedo y Laro del Río Castañeda, Universidad de Oviedo

Si ya es difícil hablar de música en general, todavía lo es más hablar de Motomami. Lo que para algunos es “cachondeo” y “ripios antiestéticos”, para otros resulta un ejercicio de experimentalismo digno del arte moderno. Hay quien halla virtuosismo y quien encuentra artificiosidad vacía. Evolución o traición a la esencia. Honestidad o marketing. Desenfado o ridículo. Vanguardia o populismo.

Por todo ello, traemos tres ideas que (esperamos) puedan ayudar no tanto a posicionarse en uno de esos dos polos como a entender mejor las propuestas performativas de Rosalía.

Fotograma del videoclip de ‘Candy’ que homenajea a Lost In Translation. Rosalía / YouTube

Es innegable el potencial de la música contemporánea para jugar con el realismo, los límites entre lo artístico y lo publicitario o las redes sociales. También parece evidente que Rosalía tiene algo; más allá de que, debajo de todos los focos mediáticos, todavía consiga trascender las fuerzas de la “normalidad” estética (“cuando el caballo entra a Troya, tú te confías y ardió, uh, no”).

Ahora solo nos queda aprender a disfrutar del incendio: “Yo soy la niña de fuego”, “y el fuego es bonito porque todo lo rompe”.

Motomami es un autorretrato

Así lo ha admitido en alguna entrevista la propia artista. Y, desde ese momento, Motomami no es coherente, no es homogéneo. Entendemos que tampoco Rosalía (ni nadie) lo es. Tampoco es “bonito” al completo, ni comprensible. Ni siquiera es solo música. Resulta necesario pensar a esta nueva Rrrosalía celebrity desde un espacio que fragmenta al sujeto. Su identidad es móvil, su yo está en construcción. Y cada tema del disco nos aporta algunas piezas de un puzle que no se acaba nunca. De hecho, toda la realidad circundante a la artista se vuelve un motivo estético: desde las uñas, como era evidente, hasta las stories, las declaraciones o las amistades públicas.

Motomami tampoco es una segunda parte, no es una continuación de El mal querer. Y así nos lo hace saber: “Una motomami destruye con gusto sus obras anteriores para dar paso a las obras siguientes” (el bicho que se devora a sí mismo, diría Ignatius Farray). Lo mismo que no sería lógico pedir unidad, no exigimos continuidad.

‘Yo soy muy mía, yo me transformo’. Rosalía y ‘Saoko’.

Es cierto que la ruptura que propone Rosalía nos obliga a tener presente sus anteriores trabajos. Pero eso no quiere decir que les deba nada. Así se abre el álbum: “Yo soy muy mía, yo me transformo”.

Por eso el símbolo de la mariposa es omnipresente, aunque no hay que pensar esta metamorfosis en términos simples: antes era A, ahora es B. Una motomami es diversa, compleja, contradictoria; una motomami tiene gustos irreconciliables. Tan pronto te canta por bulerías (“Bulerías”) o una balada (“Sakura”) como te baila una bachata (“La fama”) o un tema de esos que podrían catalogarse como urbanos (“Diablo”).

En una única canción acompaña una referencia a Winsin y Daddy Yankee con motivos jazzísticos (“Saoko”), justo en el momento en que este último se retira. O te agota una pista con una microenciclopedia autobiográfica (“a de alfa, altura, alien […] z de zarzamora, zapateao… o de zorra también”). No es cuestión de contenido o de estilo (“fuck el estilo”): todo vale, todo suma en la medida en que alimente la imagen –imposible– de Rosalía.

La portada de Motomami es una oda a las mariposas. Rosalía / Twitter

Motomami es un canto a Dios y al sexo, ¿en ese orden?

Con este renacimiento, Rosalía vuelve a dejar claro que su poética es todoterreno (“no basé mi carrera en tener hits / porque tengo la base”) y obliga a su público a revolverse en el asiento. Un buen ejemplo lo tenemos en el tratamiento de la religión y el sexo.

En realidad, se ha vuelto habitual en la música el uso de la fe como lugar de enunciación, tanto a nivel lyrico como a nivel performativo (símbolos, gestos, iconografía…). Ahora bien, Rosalía subvierte el orden divino sin necesidad de proclamarse “atea” (“Tú eres el que pimpeas / o te pimpean a ti. / Yo elegí mi lado desde el día en que nací”).

Después del viaje espiritual por la tradición sanjuaniana en Los Ángeles y la liturgia feminista de El mal querer, esto es, una vez profanada la religión y vaciada de todo contenido (“esto no es el mal querer, / es el mal desear”), Motomami viene a resignificar el cuerpo y a hacer partícipes a los espectadores de una energeia que interrumpe toda codificación: “Aquí el mejor artista es Dios”.

En “Hentai”, like a fucker, proclama el empoderamiento de la espiritualidad y el erotismo como fuentes del acto creativo, del placer. Acude al paroxismo (“yo la batí / hasta que se montó”) y a la desmitificación de todo canon (teológico o estético, con ese verso tan pasado de sílabas y terminado en “putas”: en el tema de más virtuosismo, el ripio enfatiza la humanidad de la diva y del orgasmo). Ubica así el orden sociosimbólico del sexo y la religión en lo intrascendente y cotidiano (“so so good”), y adopta una actitud en escena que define por completo al ser humano: su final feliz (“mmmh, hentai”).

‘Hentai’, de Rosalía.

Traduce así la pulsión sexual inmediata, pero no exige mayor peso que su evidencia. Abrasándonos en el exceso retórico y subliminal, únicos “gestos” narrativos de la imagen proyectada, como demuestran “Bizcochito” o “La combi Versace”, Rosalía pone el capitalismo, las emociones, el deseo y el consumo al servicio de los afectos para incluirnos en su transformación e invitarnos al disfrute puro.

Motomami es viral

En la música actual existe la tendencia de mostrar las leyes del márquetin para hacer de ellas arte. Rosalía va más allá: no solo las muestra, las modela.

Es por eso por lo que Motomami funciona como archivo viral al mismo tiempo que bebe de las estéticas virales. “Chicken Teriyaki” captura lo cute/kawaii en un baile de TikTok. “Diablo” juega con los agudos propios de los filtros de voces de Instagram. El primer concierto tras la publicación del álbum se retransmitió online y, como se avisaba en un mensaje al comienzo, la “pieza [fue] creada para ser visionada desde un dispositivo móvil”.

De alguna manera, Rosalía consigue representar por primera vez la realidad de una generación todavía sin apenas referentes en el mercado internacional, tomando platós tan significativos en el mundo del entretenimiento como el de Saturday Night Live.

El directo de TikTok de Rosalía adaptado a YouTube.

Quizá esto explique por qué tiene tanto fans como haters. Mientras que, digamos, Tangana recibe constantes loas por “atreverse” con todos los géneros, Rosi (“sin tarjeta”) aparece siempre al borde del precipicio: enamora a algunos, pero también se topa una y otra vez con un amplio rechazo. Sus canciones son casi demasiado modernas, remiten a una realidad que aún no sabemos si acabará pareciéndonos kitsch. Quizá porque están fundando un gusto inédito.

La que sabe, sabe

que si estoy en esto es para romper,

y si me rompo con esto,

pues me romperé.The Conversation

Guillermo Sánchez Ungidos, Investigador predoctoral en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Universidad de Oviedo y Laro del Río Castañeda, Investigador predoctoral en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Universidad de Oviedo

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

miércoles, 16 de marzo de 2022

Del Horror del ataque ruso, a la Gloria de la resistencia. Ucrania finalmente vencerá

Luisondome


 El himno de la Federación Rusa es una adaptación del himno de la Unión Soviética de entre 1944 y 1990, cuya música compuso originalmente Aleksandr Aleksándrov en 1938, cuya letra fue escrita por Sergéi Mijailkov en el año 2.000.

Una nueva adaptación de este himno de autor desconocido nace hoy con la finalidad de hacer mas creíble el carácter , sino del pueblo ruso, si al menos de sus dirigentes. La interpretación conmemora el 24 de febrero de 2022, que fue el día en que los ucranianos se despertaron a las 4 a.m. con el sonido de las sirenas que avisaban del ataque aéreo, seguido de las explosiones de numerosas bombas y cohetes que estallaban en numerosas ciudades y pueblos de Ucrania, y que todavía se pueden escuchar en toda Nación. Todos los días y todas las noches, a todas las horas, con sonidos ensordecedores de explosiones, bombas cayendo, disparos de armas automáticas,  el sonido de los tanques desplazándose y disparando, así como el llanto de personas, niños y mascotas que intentan escapar de la tragedia se escuchan a lo largo y a lo ancho del frente de batalla, este es el sonido que esta interpretación intenta describir.

Pero estos no son los sonidos de Ucrania. Estos son sonidos del agresor. Así suena la Rusia de Vladimir Putin que invadió Ucrania. Este es el himno de Rusia, la Rusia verdadera.

En 1.880, el compositor ruso Piotr Illitch Tchaikovski compuso la Obertura 1812 para conmemorar la victoria de la resistencia rusa frente a la Grande Armeé de Napoleón Bonaparte. La obertura se caracteriza por su final épico y apoteósico a base de cañonazos y con las campanas del Kremlin sonando para anunciar la retirada del ejército francés invasor. De aquella gloria ya nada le queda al ejército ruso, que ahora se dedica a masacrar a todo un pueblo que nada le hizo para merecer ese castigo. 

Para el futuro, al pueblo ruso solo le quedará la vergüenza de haber masacrado al Pueblo Ucraniano. El mundo no olvidará esta parte de la historia, y solo les quedará la reparación del daño causado, tal y como le paso a la Alemania de Hitler.


EL MUNDO ESTÁ CON EL PUEBLO DE UCRANIA

jueves, 23 de diciembre de 2021

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

 


QUIERO FELICITAROS A TODOS LAS FIESTAS Y DESEAROS LO MEJOR PARA EL AÑO ENTRANTE

QUE REINE LA SALUD, QUE LA MÚSICA NOS ACOMPAÑE TODO EL AÑO 

QUE LA FELICIDAD ENTRE EN VUESTRAS CASAS Y PERMANEZCA EN ELLAS 

QUE DISFRUTEIS DE SALUD Y BIENESTAR

FELIZ NAVIDAD 

LUIS Y ELSA


Merry Christmas

viernes, 17 de diciembre de 2021

Esteban Batallán vive su sueño de formar parte de la Orquesta Sinfónica de Chicago (CSO)

Luisondome

Esteban Batallán, Todd Rosenberg Photography

Como gallego, es para mi un orgullo, seguir y presumir de otro gallego que triunfa en el mundo. Pocos lo conocen, salvo los muy aficionados a la música que siguen a las grandes orquestas sinfónicas. Una de las mas grandes y prestigiosas del mundo es la Sinfónica de Chicago, reconocida por ser una de las orquestas mas potentes del globo, y la que tiene la mejor sección de metal del mundo. En esta sección, el instrumento rey es por supuesto la trompeta, y es en dicha orquesta donde toca como trompetista titular principal Esteban Batallán Cons, nacido en Barro, en la Provincia de Pontevedra.

Una de las mas prestigiosas cronistas del panorama musical clásico americano es Nancy Malitz, cuyas crónicas se ceden leer en los mas prestigiosos rotativos de los EEUU. Pues bien, el pasado 6 de Diciembre Nancy Malitz publicó en la Revista de la CSO Experience un artículo sobre el virtuoso trompetista Gallego en la que cuenta la historia de com Esteban llegó a realizar su sueño de poder un día tocar en la orquesta soñada por él, mientras destaca la calidad y la calidez y brillantez del intérprete.

Este es el artículo que Nancy Malitz:

Jóvenes o mayores, estudiantes o profesionales, casi todos los trompetistas tienen una historia que contar sobre la Orquesta Sinfónica de Chicago, tan famosa por su potente sonido de metales. En el backstage del Orchestra Hall, el célebre trompeta principal de la CSO, Esteban Batallán, comparte sus propios recuerdos sobre un encuentro accidental con una leyenda viviente en 2003.

El virtuoso español, que fue nombrado miembro del CSO en 2019 por el director musical Riccardo Muti, era en ese entonces un joven intérprete de la Orquesta de la Ciudad de Granada, desde la que soñaba con  tocar algún día en la CSO. Caminando por un pasillo del Symphony Center, Batallán miró hacia arriba, asombrado de ver nada menos que a Adolph Herseth, el entonces principal trompeta emérito del CSO, viniendo hacia él desde la otra dirección. Herseth dirigió una mirada discreta al estuche de la trompeta de Batallán y siguió su camino.

"Me quedé sin palabras", dijo Batallán, señalando que sus ídolos desde la infancia habían sido Herseth, el trompetista francés Maurice André y el instrumentista de jazz latino Arturo Sandoval. "Crecí decidiendo ser trompetista por ellos. Herseth fue el músico que más me influenció en el sonido. Que esté tocando en su orquesta ahora, ese sigue siendo un sueño con el que me despierto todos los días. "

En los años posteriores a 2003, Batallán iría ganando experiencia. Se convirtió en trompeta principal de la Filarmónica de Hong Kong, actuó con la CSO como intérprete invitado ocasional en el Orchestra Hall e incluso viajó con la CSO de gira antes de su nombramiento.

Ahora con 37 años, Batallán está afianzado como el líder de trompeta de la OSC, y ha estado ocupado organizando música para el concierto anual de CSO Brass, programado este año para el 15 de diciembre, con la ayuda de su colega de trompeta John Hagstrom. El popular concierto de metales, que presenta un contingente completo de trompetas, trompas, trombones, trombón bajo y tuba, se ha convertido en un elemento fijo de mediados de diciembre en el calendario de CSO.

El CSO Brass interpretará un arreglo de la Suite Sacrae de Batallán, de la música solemne de la liturgia rusa de compositores de finales del siglo XIX como Pavel Chesnokov, Aleksandr Sheremetev y Mikhail Shukh. “Estos no son los famosos compositores rusos como Rachmaninov y Tchaikovsky, pero los colores rusos son muy ricos y hay algunos efectos antifonales maravillosos, como Gabrieli, en él”, dijo Batallán. "Y Shukh, que adoraba a Shostakovich, creó algo así como una oración silenciosa".

También habrá brillo y ferocidad: Batallán tiene la intención de interpretar una deslumbrante pieza de la ópera de Mozart La flauta mágica, escrita originalmente para la tempestuosa Reina de la noche. Su aria de soprano de coloratura estratosféricamente alta “Der Hölle Rache” (La venganza del infierno) será transcrita para una trompeta piccolo alta. (Este arreglo fue uno de los bis favoritos del ídolo de Batallán, Maurice André).

Para la majestuosidad, los músicos de la OSC se adentrarán en "Júpiter, el portador de la alegría" de Los planetas de Holst. También se planea una gloriosa obra maestra romántica arreglada para conjunto de metales: el resonante final "Auferstehen" de la Sinfonía de Resurrección de Mahler. Y los músicos también tienen la intención de ofrecer algunas melodías contemporáneas.

“Amo la música de todo tipo”, dijo Batallán. Hace varios años, él mismo compuso "Nightfall" para flügelhorn, inspirado en la famosa canción de Sandoval "To Diz With Love" y dedicado a Herseth. Ahora Sandoval ha respondido con una pieza propia para flügelhorn llamada “Mr. Batallán". Él y Batallán lo leyeron juntos recientemente en la casa de Sandoval.

El instrumento de Batallán es uno que usó el propio Herseth, y es parte de un conjunto combinado de trompetas Vincent Bach C de gran calibre que Fritz Reiner, entonces director musical de CSO, arregló para que la orquesta las adquiriera en 1955. “Escogieron lo mejor del lote. ”, Dijo Batallán. Él toca uno, y también Hagstrom.

En el camino, los metales de CSO adquirieron una reputación por su sonoridad brillante y emocionante por excelencia con un ataque frontal preciso y una rica resonancia que la gente ha llegado a llamar "Chicago Brass" o "Chicago Sound".

Batallán se deleita con ello: “El hecho de que esté hoy en esta orquesta, sigue siendo un sueño”.

Sobre la autora del artículo:

Nancy Malitz, es crítica musical fundadora de USA Today, desarrolló Classical Voice North America para la Asociación de Críticos de Música de América del Norte y fundó el sitio web de teatro y arte Chicago On the Aisle. Ha escrito sobre música para el New York Times, el Washington Post y muchas otras publicaciones.

El artículo original se puede leer en inglés en Experience CSO