martes, 4 de junio de 2024

Spotify aumenta sus precios. Apple es la gran beneficiada

Luisondome 



¿Quién dijo que la inflación se estaba moderando? Al menos no para la música. Spotify anunció el lunes su segundo aumento de precios en menos de un año: los dos aumentos de precios juntos suman entre el 20% y el 30%, según el nivel. Subir tanto los precios en tan poco tiempo es una medida valiente del director ejecutivo Daniel Ek, cuya compañía ha luchado durante mucho tiempo por ganar dinero real, debido a su necesidad de traspasar la mayor parte de sus ingresos a las compañías musicales propietarias del disco.  por los derechos de las canciones que transmite. Si Spotify logra esto sin un aumento en las cancelaciones, tendremos que dejar de lado la idea de que de alguna manera está en desventaja con respecto a Apple, su principal rival en streaming y controlador de una importante plataforma digital. Después de todo, Apple Music es ahora indiscutiblemente más barato que Spotify.

Lo más probable es que Ek no esté muy preocupado por los efectos que pueda acarrear su decisión. Claro que es probable que algunas personas abandonen Spotify y se vayan a Apple Music como resultado de este aumento de precio. Puede que se vaya una pequeña minoría, aunque sólo sea por inercia, pero puede que muchos decidan cambiar de plataforma, pues también son muchos los que quieren el servicio, pero pagando por él lo menos posible. 

Cambiar a un servicio rival es una molestia, especialmente cuando los niveles no son idénticos; por un lado, Spotify tiene una oferta "dúo" que se adapta a las parejas, mientras que Apple no. Quizás lo más importante es que el servicio de Spotify es ahora mucho más amplio que el de Apple, con una sólida oferta de podcasts y audiolibros que han demostrado ser populares entre sus clientes. De hecho, Bloomberg informó ayer que los oyentes de Spotify eran los menos propensos a cancelar su suscripción entre los principales servicios de streaming de vídeo o audio.

Sin embargo, lo que podría hacer que Ek se arrepienta de esta decisión es el hecho de que todos los servicios de streaming de vídeo también han aumentado sus precios periódicamente. El efecto acumulativo de toda esta inflación de suscripciones puede impulsar a más consumidores a examinar más de cerca sus gastos. Si eso sucede, no tienen que llegar muy lejos en la transmisión de música, especialmente si no son fanáticos de los audiolibros. Los niveles individual y familiar ahora no solo son más baratos en Apple, sino que el fabricante de iPhone ofrece descuentos para los clientes que se registran en varias de sus suscripciones, como Apple TV Plus y Apple Music. (Comprar un paquete de Apple a través de otra empresa, como Verizon, aumenta los descuentos disponibles). Por supuesto, Apple también podría elegir este momento para subir sus precios, en cuyo caso todas las apuestas están canceladas. Sin embargo, en este momento, Apple Music nunca había parecido tan atractivo.

lunes, 13 de mayo de 2024

¿Cómo tantas mujeres han conseguido brillar en la música?

La sala de música de Fanny Hensel (de soltera Mendelssohn), de Julius Eduard Wilhelm Helfft. Google Art Project
María Paz López-Peláez Casellas, Universidad de Jaén

Con ¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas? Linda Nochlin abrió en la década de los 70 el camino a la crítica de arte de orientación feminista. En este texto afirmaba, de manera tajante, que durante muchos siglos fue “institucionalmente imposible para las mujeres alcanzar la excelencia o el éxito artístico en el mismo nivel que los hombres”.

Nochlin planteaba que la pregunta “¿acaso no ha habido mujeres con talento innato?” debía sustituirse por “¿qué es necesario para que un genio desarrolle su potencial?”. Solo planteando esta segunda cuestión podremos atender la primera. Y para ello se puede recordar a Nannerl Mozart, hermana de Wolfgang Amadeus.

Retrato de Wolfgang Amadeus Mozart, Nannerl Mozart y su padre, por Louis Carrogis 'Carmontelle'.
Retrato de Wolfgang Amadeus Mozart, Nannerl Mozart y su padre, por Louis Carrogis ‘Carmontelle’. Google Art Project

De Mozart a Mendelssohn

Nannerl fue una niña prodigio y, como tal, visitó diferentes cortes europeas junto a su hermano, siendo tan aclamada como él, si no más. Pero, a diferencia de Wolfgang Amadeus, Nannerl tuvo que abandonar la música cuando llegó a la edad de buscar marido. Su talento era bien conocido por su hermano: tanto, que hoy sabemos que recurrió a ella en numerosas ocasiones para que le revisara algunos de los conciertos que compuso.

Tampoco pudo desarrollar plenamente su talento Fanny Mendelssohn. La negativa de su padre a que se dedicara a la música quedó recogida en diferentes cartas, como la que le escribió cuando ella tenía 15 años de edad: “La música será quizá la profesión de Felix, pero para ti sólo puede o debe ser un ornamento. No debe ni puede ser el fundamento de tu existencia y vida diaria”. Al igual que Wolfgang, Felix era bien consciente del talento de su hermana. Pero, además, sacó provecho de este publicando como propias obras compuestas por Fanny.

Así, nos podemos preguntar: ¿qué habría ocurrido con Fanny y Nannerl de ser otras las circunstancias? ¿Y si hubieran podido desarrollar plenamente su talento musical?

Las circunstancias de las artistas en el pasado

Pero era imposible que lo hicieran. Las mujeres que se han querido dedicar a la música se han visto afectadas, con distinta intensidad dependiendo de la época, por las presiones sociales, principalmente por la relativa a la necesidad de contraer matrimonio, y por consiguiente de tener hijos y renunciar a sus aspiraciones. O la imposibilidad, por el rechazo social que provocaría, de poder publicar obras con su propio nombre.

También han tenido que hacer frente a impedimentos de muy distinto tipo, como estar circunscritas exclusivamente al ámbito privado, o a uno público con muchas restricciones. También les era imposible recibir clases de composición en algunos conservatorios por considerarse esta una actividad intelectual reservada a los hombres.

Retrato de Clara Schumann.
Retrato de Clara Schumann. IMSLP, CC BY-SA

Por si todo esto fuera poco, las mujeres que querían dedicarse a la actividad musical tenían que dominar esos demonios internos que son la duda y el sentimiento de culpa, hacer frente a la actitud de condescendencia de sus colegas masculinos y afrontar siempre el temor al fracaso y al ridículo.

Esos miedos estuvieron muy presentes en una coetánea de Fanny Mendelssohn, Clara Wick (Schumann, tras casarse). Clara tuvo que hacer frente a las fuertes presiones sociales del siglo XIX y al sentimiento de vértigo que debía provocar pensar que eres la primera persona en hacer algo. Es a lo que, posteriormente, la musicóloga Marcía Citron ha denominado “ansiedad de la autoría” y que Clara recogió en su diario con estas palabras:

“Una mujer no debe desear componer, no hubo nunca ninguna capaz de hacerlo. ¿Y quiero ser yo la única? Sería arrogante creerlo”.

La situación desde el siglo XX

Todo esto nos parece muy lejano en el tiempo y pensamos que ya no ocurre en nuestras modernas sociedades. Pero ¿de verdad la igualdad de derechos ha significado una igualdad de oportunidades para las mujeres en el campo de la música?

Aquí se debe mencionar el machismo de muchas orquestas y directores. El aclamado director Zubin Mehta afirmó en 1970: “creo que las mujeres no deberían estar en una orquesta. Se vuelven masculinas. Los hombres las tratan como iguales (…) Una mujer hermosa distraería a los otros músicos y una fea, a mí”.

Hasta 1997, la Orquesta Filarmónica de Viena, que ofrece esos magníficos conciertos de Año Nuevo, solo admitía a instrumentistas masculinos (y de piel blanca) en su plantilla oficial (aunque la arpista Anna Lelkes, la primera mujer admitida como miembro, llevase tocando con la orquesta desde 1974).

Retrato de Alondra de la Parra, actual directora titular y artística de la fundación ORCAM, la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. Fotografía de Felix Broede.
Retrato de Alondra de la Parra, actual directora titular y artística de la fundación ORCAM, la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. Fotografía de Felix Broede. Alondradelaparra.com

Elegir músicos a ciegas

Para intentar paliar esta desigualdad de oportunidades se idearon las “audiciones a ciegas” en la selección de instrumentistas en las orquestas. La Sinfónica de Boston fue pionera. En 1952 empezó a realizar pruebas de selección de candidatos estando estos tras un biombo y además descalzos, para que no se pudiera discriminar auditivamente su calzado al caminar por el escenario.

Curiosamente, con este procedimiento comenzó a aumentar llamativamente la proporción de mujeres seleccionadas: la Filarmónica de Nueva York alcanzó un 35 % en 1997, tras décadas sin apenas ninguna mujer entre sus filas.

Lamentablemente, esta afortunada medida no estuvo exenta de detractores, como la Orquesta Filarmónica de Viena, que siguió fiel a su estilo unos años más. Con estos antecedentes no debe extrañarnos que la afamada orquesta, creada en 1842, no estuviese oficialmente bajo la batuta de una mujer, la australiana Simone Young, hasta 2005. Previamente, Anne Manson la había dirigido en el Festival de Salzburgo en 1994, sustituyendo a Claudio Abbado. Pero la prohibición de contratar mujeres (recogida en los estatutos) aún estaba operativa.

Estos son algunos ejemplos que ilustran siglos de desigualdades y que hacen que debamos replantearnos de nuevo la pregunta de partida y formularla, ahora, de esta otra forma: ¿cómo, considerando los obstáculos, ha habido tantas mujeres que han conseguido brillar en la música?The Conversation

María Paz López-Peláez Casellas, Profesora Titular de Educación Musical, Universidad de Jaén

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

martes, 7 de mayo de 2024

La música en directo sigue siendo un gran negocio

Luisondome


Los conciertos ya vuelven a estar en pleno apogeo y los artistas causan sensación con sus giras mundiales. Taylor Swift y Beyoncé fueron las dos artistas que mas gente reunieron en torno a sus conciertos The Eras Tour y Renaissance World Tour, y han llegado a tener tanto éxito que incluso han repercutido en las economías locales de los lugares en los que han actuado. Además, las giras de estas dos artistas fueron de las que más recaudaron en 2023.


Los precios de las entradas para las ocho giras más taquilleras del mundo oscilaron entre los 105,16 dólares de media para un concierto de Ed Sheeran y más del doble para uno de Taylor Swift (238,95 dólares).


El siguiente gráfico muestra la popularidad de la música en vivo entre los adultos de distintos países. Los datos de la encuesta Statista Consumer Insights muestran que, de los países seleccionados, España es el que cuenta con el mayor porcentaje de encuestados (26%) que afirman haber comprado una entrada para un evento musical, concierto o festival en los últimos doce meses. Esto fue mucho menos habitual en Corea del Sur, donde sólo el 10% de los encuestados afirman haber adquirido una entrada para disfrutar de este tipo de eventos.

Según los analistas de Pollstar, los ingresos totales de las 100 principales giras musicales de 2023 aumentaron un 46%, de 6.280 millones de dólares en 2022 a 9.170 millones el año pasado. Las cifras de asistencia a conciertos también aumentaron, pasando de 59 a 70 millones, lo que supone un incremento del 18,4%.

Los precios de las entradas para las ocho giras más taquilleras del mundo oscilaron entre los 105,16 dólares de media para un concierto de Ed Sheeran y más del doble para uno de Taylor Swift (238,95 dólares).


Fuente: Statista

lunes, 11 de marzo de 2024

Las jóvenes (y muy populares) estrellas actuales de la música clásica

Yuja Wang actuando con la Joven Orquesta Nacional de China en el Carnegie Hall neoyorquino el 22 de julio de 2017. Ottoklemperer1885/Wikimedia Commons, CC BY-SA
Paloma Alvar Nuño, IE University

Un detalle que suele llamar la atención de cualquier persona cuando asiste por primera vez a un concierto de lo que tradicionalmente se ha denominado música clásica es la edad media del resto de asistentes, habitualmente más alta que la de otro tipo de eventos musicales.

Por ello, las nuevas generaciones de profesionales especializados en música clásica son conscientes de que la manera de llegar al público, especialmente al más joven, no es únicamente a través de sus conciertos en directo.

Las redes sociales les han otorgado una nueva herramienta de comunicación que les permite acercarse a un número mayor de personas que disfrutan viendo su día a día y conocen de primera mano los proyectos en los que se embarcan. Pero no sólo eso: también han descubierto que pueden combinar la música clásica con otros géneros más afines a la gente joven, lo que les permite ampliar su abanico de influencia.

Precedentes

Esta tendencia de romper con las tradiciones más arraigadas de la música clásica no es algo nuevo: Lang Lang, el pianista chino, es mundialmente conocido desde hace más de veinte años y su rostro resulta familiar para todo tipo de públicos, incluso para los no entendidos.

Ha prestado su imagen a marcas tan conocidas como Adidas, Volkswagen o Hublot. Además de ser un reconocido virtuoso y de haber actuado como solista con las mejores orquestas y directores, ha intentado acercarse al gran público de otras formas, como muestra su reciente gira con Disney.

Lang Lang interpretando una pieza de La Bella y la Bestia de Disney.

También desde China encontramos a otra gran referente en el mundo del piano, cuyo nombre va asociado a las mejores orquestas y directores desde hace ya quince años: Yuja Wang.

Wang no sólo destaca por sus espectaculares interpretaciones del repertorio más complejo, sino que además llama la atención por haber roto con el código de vestimenta más clásico y su indumentaria se asemeja más a la de una artista pop que a la de una pianista clásica.

Las nuevas generaciones

En el caso del joven inglés Jacob Collier (que cuenta con millones de seguidores en Instagram), la música corre por sus venas. Su madre, Suzie Collier, es violinista y profesora en la Royal Academy of Music y su abuelo, Derek Collier, fue también un reconocido violinista británico.

Jacob recibió una educación musical clásica, aunque su estilo actual es difícil de definir, puesto que bebe de géneros muy diversos. Es capaz de tocar con gran facilidad un número ingente de instrumentos: parece que todo lo que llega a sus manos sucumbe a su habilidad.

La mayor parte de la música que compone no se considera clásica. Comenzó a darse a conocer gracias a los vídeos que se grababa a sí mismo armonizando canciones famosas y en sus conciertos consigue que el público se convierta en un gran coro. Asigna una nota a cada sector del público y con sus brazos va indicando si el sonido debe subir o bajar, aumentar de volumen o disminuir. Los efectos armónicos que consigue crear y la energía que transmite son realmente prodigiosos.

Jacob Collier pone a Lisboa a armonizar el ‘Somebody to love’ de Queen.

La británica Anna Lapwood, en cambio, ha logrado algo verdaderamente llamativo: que un instrumento aparentemente tan poco atractivo para las grandes masas como el órgano esté viviendo un momento álgido. Lapwood es directora de música en Pembroke, un college de la Universidad de Cambridge, y dirige los coros de esta institución. Además, es Artista Asociada del Royal Albert Hall.

Su gran destreza a la hora de comunicarse con todos los públicos ha hecho que sus seguidores en redes sociales no dejen de aumentar. Además de relatar su día a día, suele publicar vídeos en los que explica el funcionamiento de los órganos en los que toca (no solo en Reino Unido, sino por todo el mundo) y muestra su gran capacidad para adaptarse a cualquier tipo de género.

En una de estas grabaciones explica las experiencias que ha llegado a vivir al ser organista residente del Royal Albert Hall, donde incluso ha participado en conciertos de música electrónica, haciendo vibrar al público a través del órgano.

En España cabría mencionar a Mario Marzo. Aunque trabaja principalmente como actor, la mayor parte de sus seguidores lo han conocido gracias a su faceta musical. Sigue desarrollando su carrera como pianista y hace colaboraciones como divulgador con diferentes instituciones. De hecho, cada vez que publica un vídeo en el que aparece tocando el piano (incluso cuando simplemente graba un fragmento de alguna obra mientras está estudiando), sus seguidores muestran su entusiasmo.

Sin duda, resulta admirable que estos músicos que destacan por su talento dentro de la clásica hayan conseguido romper barreras y acercarse, a través de sus interpretaciones y capacidad de comunicación, a otro tipo de géneros y público.

Y, tal vez, el futuro de la música clásica resida ahí: en encontrar el equilibrio entre el pasado y el presente, no cerrándose a nada y demostrando que todos los géneros musicales provienen del mismo y se pueden encontrar puntos comunes.The Conversation

Paloma Alvar Nuño, Profesora asociada - Musicología, IE University

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

domingo, 7 de enero de 2024

‘Renaissance: A Film By Beyoncé’: la nueva era de Queen B

Imagen de ‘Renaissance: A Film by Beyoncé’. FilmAffinity
Greta Navarro Magaña, Universidad San Jorge

El pasado 1 de octubre de 2023 finalizó la gira Renaissance World Tour (RWT) de la artista multidisciplinar Beyoncé Knowles, recaudando más de 580 millones de dólares. Han sido un total de 56 conciertos con entradas agotadas, hasta 40 canciones por espectáculo y una media de duración de casi tres horas.

Es la gira más exitosa de la artista, alcanzando una demanda en Ticketmaster que excedía el 800 % de la capacidad de entradas disponibles. Sin embargo, Knowles ha pensado en todo. Y en caso de que no haber podido asistir al espectáculo en directo, ofrece una extensión de la misma en el documental Renaissance: A Film By Beyoncé. Es el momento de renacer y volvernos crazy in love!

Algo más que una voz

El pasado 4 de septiembre, Beyoncé Knowles (también apodada Queen B o Bey) sumó 42 vueltas al sol. Fue felicitada en el escenario por la mismísima Diana Ross.

Knowles lleva más de 27 años de carrera en la industria musical. También ha desarrollado su faceta como actriz, diseñadora, directora y productora de diversos proyectos. Es la artista femenina con más premios Grammy de la historia y la primera mujer afroamericana en encabezar el festival Coachella (en 2018), evento que retrató en el documental Homecoming: A Film By Beyoncé.

Tráiler de Homecoming: A Film By Beyoncé.

Sobre el álbum Renaissance (2022)

Es posible que parte del secreto que se esconde tras su éxito radique en su ética del trabajo y su constante mejora de lo ya creado por ella misma, de modo que sus canciones en directo llegan a superar las versiones de estudio.

Ejemplo de ello es la interpretación ofrecida durante la canción Drunk In Love dentro de su última gira. En ella, Beyoncé agrega unos potentes coros al final de la misma, así como una puesta en escena en la que se eleva a través de una columna retráctil y culmina la canción rodeada de fuegos artificiales. Es decir, más allá de la armonía vocal, existe en Knowles una constante necesidad de superarse en cada proyecto.

Sin embargo, con Renaissance la artista no apostó por un lanzamiento musical acompañado de su correspondiente álbum visual, como había hecho con los discos Beyoncé (de 2013) y Lemonade (de 2016).

En este caso, en cambio, se centró en la figura del teaser, un vídeo corto, normalmente anticipatorio de algo más, que, en este caso, era lo único que acompañaba al álbum. Esto pareció molestar a sus fans, quienes se comunicaban con ella a través de pancartas y comentarios en redes sociales exigiéndole que lanzase los videoclips de Renaissance.

Knowles reaccionó en directo. Bajo la frase “You are the visuals, baby!” (“¡Vosotros sois el álbum visual!”) se generaron miles de respuestas en redes hasta que, finalmente, en su último concierto dentro de la gira, anunció el estreno del documental para el día 1 de diciembre (Día Mundial del Sida). Conociendo a la artista, la fecha del estreno escondía un mensaje con una lectura profunda. ¿Por qué ese día y de qué trata esta pieza audiovisual?

Tráiler del documental ‘Renaissance: A Film By Beyoncé’ (2023)

El tío Johnny

Una de las canciones más aclamadas de la gira RWT es, sin duda alguna, “Heated”. Durante la interpretación de dicho tema, Knowles pide a sus seguidores que saquen un abanico y comiencen a agitarlo. Al final de la canción, la letra dice “Uncle Johnny made my dress, that cheap Spandex she looks a mess”, en referencia al tío de Knowles (“uncle Johnny”), diseñador de moda que vistió a la artista para su graduación y fallecido por sida. Además de agradecer su influencia en la creación de Renaissance (fue quien la introdujo en la música house), Knowles le dedicó un discurso durante los GLAAD Vanguard Awards en 2019.

En el documental, esta parte toma especial relevancia. Knowles dedica unos minutos a explicar quién fue Uncle Johnny en su vida y por qué ha sido tan importante estrenar el 1 de diciembre en la mayoría de países.

Renaissance: A Film By Beyoncé

Con una duración de 2 horas y 40 minutos, la película navega por la vida de la gira Renaissance World Tour, explicando el proceso creativo y dando voz al Black Pride y al colectivo LGTBQ+, con especial espacio a las culturas ball y queer.

El film comienza como si de uno de los conciertos de la gira se tratase, de modo que el espectador puede experimentar el movimiento Renaissance desde su butaca. En él se intercalan piezas musicales naturales del show con momentos documentales de la vida tanto pública como privada de la artista y de su entorno.

Se hace hincapié en la idea de que la cantante ya no necesita ser perfecta ni demostrar nada a nadie, así como en su deseo de crear un espacio seguro para todos sus fans, donde se sientan libres y creativos.

El efecto Beyhive

Los seguidores de Beyoncé son conocidos como Beyhive, en un juego de palabras entre “bee” (abeja en inglés, que se pronuncia como “Bey” de Beyoncé) y “hive” (colmena). Se organizan a través de las redes sociales y se unen para dar sorpresas a Queen B. En el documental, Beyoncé dedica unas palabras a su colmena en forma de canción, interpretando “Pure/Honey”.

Otro momento clave del documental sucede durante la canción “Energy”, en la que reta al público a permanecer en silencio durante 15 segundos. Durante la proyección del film en París, cientos de personas le hicieron caso. El momento se viralizó en redes sociales y la artista lo compartió en sus stories de Instagram.

Recopilación de los y las Beyhive durante las proyecciones del documental.

Renaissance: A Film By Beyoncé se focaliza en la carrera de la artista afroamericana más potente del momento, ahondando en aspectos del baile y la creatividad bajo su mirada particular y haciendo del documental una pieza cultural necesaria.

El final del film se centra en una reflexión de Knowles donde refleja su intención de continuar siendo una mujer libre y empática con el mundo. ¿Cuál será su siguiente sorpresa?The Conversation

Greta Navarro Magaña, Profesora de Publicidad y RR.PP., Universidad San Jorge

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

miércoles, 3 de enero de 2024

Historia del eterno romance entre la música y el cine

Proyección de la película ‘Las aventuras del príncipe Achmed’ con música en vivo de la Camerata Arko´s. Universidad Técnica Particular de Loja/Flickr, CC BY-NC-SA
Ignacio Lasierra Pinto, Universidad San Jorge

La relación entre el cine y la música es tan antigua como la propia historia del séptimo arte. El idilio entre ambos se remonta a 1894, cuando el británico William K.L. Dickson, quien trabajaba para Thomas Edison, rodó la primera película sonora experimental de la historia.

Se trata de un cortometraje de apenas 20 segundos en el que el propio Dickson aparece tocando el violín delante de un fonógrafo. Esta primera película musical, de carácter no narrativo, se realizó para el kinetófono, en un intento por demostrar sincronía entre imagen y sonido.

Ahora que estamos a punto de dejar atrás 2023, es preciso recordar que este año la primera película sonora en español ha celebrado su centenario. Se trata de From far Seville, dirigida por Lee De Forest en 1923.

En este cortometraje documental, la joven actriz y cantante Concha Piquer, con solo 17 años, actúa, canta y baila diferentes piezas musicales. La película se rodó con el phonofilm creado por De Forest y, de nuevo, para mostrar la sincronía sonora, se eligieron varios momentos musicales. Es claro, por tanto, que el noviazgo entre cine y música estaba predestinado desde los albores del propio cine.

La música elegida con una intención

Las reflexiones existentes sobre la música y sus funciones en el cine son numerosas. De hecho, se pueden mencionar hasta una treintena. La música sirve para generar tono, atmósfera, construir personajes, trasladar mensajes, definir tramas, y, sobre todo, para conectar emocionalmente con el espectador.

Ya en la etapa del cine silente se acompañaban las proyecciones con música seleccionada. Lo que empezó como una cuestión pragmática (ocultar el ruido que hacían los proyectores), acabó siendo algo habitual para enriquecer el espectáculo.

Wagner, Chopin, Mozart y Beethoven no solo se usaron como música ornamental. El catálogo del italiano Giuseppe Becce se convirtió en el primer gran documento que recogía la intencionalidad musical de diferentes composiciones clásicas y detallaba las sensaciones concretas que expresaban. Después llegarían las primeras partituras pensadas y destinadas para una película, a cargo de Camille Saint-Saëns y Mihail Ippolitov-Ivanov en 1908.

Desde entonces hasta hoy, la lista de compositores que han contribuido a la evolución del cine resulta inabarcable. Entre los más recordados suelen aparecer nombres como Max Steiner, E. W. Korngold, Miklós Rózsa, Franz Waxman, Maurice Jarre, Bernard Hermann, Henry Mancini, Jerry Goldsmith, John Barry, Nino Rota, Ennio Morricone, James Horner, Vangelis, Ryuichi Sakamoto y los aún en activo John Williams, Howard Shore, Hans Zimmer, Alexander Desplat y Phillip Glass. Una lista interminable de autores sin los cuales no se entiende el medio cinematográfico.

¿Para qué se suele usar la música en el cine?

Por resumir algunas de las funciones que cumple la música en una película, podemos destacar cuatro.

En primer lugar, la más habitual es que cumpla una función dramática. Es decir, que intervenga con la finalidad de proporcionar al espectador un elemento que le permita identificar una emoción. Aquí interviene la asociación del espectador entre música e imágenes, que permite desde crear un leitmotiv hasta remarcar la evolución de los personajes o la trama. A este respecto, merece la pena ver cualquiera de los análisis musicales de Jaime Altozano analizando diferentes partituras de películas.

En segundo lugar, la música puede cumplir una función lírica, contribuyendo a reforzar la imagen y la densidad dramática. Ciertas secuencias se convierten en memorables no tanto por sus imágenes sino por su acompañamiento musical. Poco o nada tiene que ver, por ejemplo, el final de La guerra de las galaxias sin la famosa partitura de John Williams.

Además, la música suele cumplir una función rítmica, que tiene como objetivo establecer una cadencia, una atmósfera, un tono que condiciona la recepción del mensaje del espectador. A día de hoy, ciertos géneros, como el cine de terror, apenas se pueden entender sin un uso musical que vaya en esta dirección.

Por último, la música suele cumplir una función de enlace, sirviendo como elemento homogeneizador. Así, puede unir dos o más acciones, integrar nudos de acción o dar continuidad a diferentes imágenes de espacios y tiempos distintos.

En este aspecto, hay casi un subgénero dentro del propio cine, el de las famosas “secuencias de montaje”: momentos que sirven para condensar largos periodos de tiempo en apenas unos minutos, aderezados con música de fondo. Algunas de estas secuencias, como las de los entrenamientos de Rocky, son tan reconocibles que hasta han trascendido sus propias películas.

Cuando lo revolucionario es la ausencia musical

Una de las críticas que suelen recibir la música de buena parte de las películas actuales es la saturación y la falta de rumbo, ya que muchas contienen más minutos con banda sonora que sin ella. Ante espectadores cada vez más acostumbrados a un fondo musical constante, algunos cineastas han optado por prescindir de la música en sus películas. Esto se manifiesta casi como un acto revolucionario frente a la corriente dominante.

El manifiesto Dogma 95 firmado por varios cineastas daneses ya reparaba en esta cuestión. Siguiendo su segunda máxima, cineastas europeos como Michael Haneke, Thomas Vinterberg, los hermanos Dardenne y Nuri Bilge Ceylan, entre otros, han hecho películas sin banda sonora o canciones.

Esto contrasta con el otro extremo de la balanza, el cine musical. Por tanto, más allá de ser una cuestión estética o narrativa, podríamos decir, referenciando a la famosa frase de Jean Luc Godard, que el uso de la música en una película se trata, casi, de una cuestión moral.The Conversation

Ignacio Lasierra Pinto, Profesor de Comunicación Audiovisual, Universidad San Jorge

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

domingo, 17 de diciembre de 2023

La generación yeyé revolucionó la industria musical francesa de los 60

Llegada de la cantante francesa France Gall al aeropuerto de Ámsterdam, en mayo de 1965. Joop van Bilsen / Anefo
Ana María Iglesias Botrán, Universidad de Valladolid

La chica yeyé española por excelencia se ha ido para siempre. La actriz Concha Velasco ha fallecido y nos deja, con su imagen y su canción, la huella del “estilo yeyé”.

Este movimiento alegre, despreocupado y juvenil debe gran parte de su influencia a la música francesa de principios de la década de los sesenta (1960-1966), protagonizada por la generación que más llora hoy a nuestra querida Concha.

Salut les copains y la nueva adolescencia

Irreverentes, ingenuos, rompedores y creadores de una nueva juventud, los artistas yeyés reinaron en la cultura de los adolescentes franceses gracias sobre todo a la difusión del programa de radio Salut les copains en el que sonaban solo canciones para jóvenes.

Emitido por la cadena Europa 1 y presentado por Daniel Filipacchi, dio a conocer y lanzó al estrellato a artistas emblemáticos como Sylvie Vartan, Françoise Hardy, Serge Gainsbourg, Sheila, Johnny Hallyday, Mireille Mathieu y Salvatore Adamo (autor de la versión original de “Mi gran noche” de Raphael), entre otros.

Los adolescentes escuchaban todos los días este programa, creado específicamente para ellos. Descubrían en las canciones una nueva forma de representarse y contarse a sí mismos. Aburridos y hartos de las historias de la guerra de sus padres, estas letras hablaban de lo que les interesaba: el primer amor, los límites de la sexualidad, los guateques, los amigos y el colegio.

Una nueva conciencia de este periodo de la vida veía la luz. La adolescencia se configuraba como una etapa con identidad propia, con intereses que los adultos parecían desconocer y que sólo los artistas de casi su misma edad eran capaces de entender.

Según el sociólogo Edgar Morin, los yeyés contribuyeron a la creación del concepto de adolescencia. Hasta entonces, se pasaba de la niñez a la edad adulta prácticamente de un día para otro. Pero ellos abrieron un espacio en el mundo, con una identidad declarada que veían representada en sus ídolos, portavoces de sus realidades. Cada uno encarnaba una personalidad: Hardy era la intelectual; Vartan, la coqueta; Sheila, la amiga divertida y Hallyday, el rebelde.

Generación de transistor y tocadiscos

Siguiendo la estela de los Beatles y de Elvis Presley, iniciadores del fenómeno fan masivo, los yeyés lo potenciaron en Francia con artistas cantando en su mismo idioma. De hecho, era habitual que se versionaran en francés éxitos estadounidenses, e incluso que se conocieran antes que los originales. Es el caso de “Biche oh ma biche” de Frank Alamo, que versiona la original “Sweets for my sweet” de The Drifters, y el “Viens danser le twist” de Johnny Hallyday, que casi traduce el “Let’s twist again” de Chubby Checker.

La llegada del transistor ayudó a este éxito porque cambió los hábitos de consumo musicales. Hasta entonces, antes también de la llegada del televisor, en las casas había una radio en el salón. La familia se veía obligada a escucharla junta y no siempre se tenían en cuenta todos los gustos. Por el contrario, el transistor facilitaba la privacidad. Ofrecía a los jóvenes la posibilidad de llevarlo a cualquier sitio y disfrutar de sus programas y artistas favoritos.

Francia vivió en esta década un periodo de desarrollo económico que permitía a los padres dar propina o paga semanal a sus hijos. Los adolescentes disponían así de dinero para comprar sus discos de vinilo 45 tours (de 45 revoluciones por minuto), más baratos que los LP (long play). Incluían sólo una o dos canciones por cada cara, eran más pequeños y ligeros, y, por lo tanto, más fáciles de manipular y transportar. Además, servían para promocionar nuevos posibles ídolos con poca inversión.

Para escucharlos estaba por supuesto el tocadiscos. Los yeyés elegían la marca Teppaz (en España compraban el Philips all transistor, conocido como pick up o picú) por ser de precio asequible, tamaño mediano, transportables, con asa y tapa. Este formato también facilitaba la escucha privada y la introspección.

Creadores del guateque

Quien disponía de un tocadiscos, tenía su invitación garantizada en las nuevas reuniones sociales adolescentes: los guateques. Entre bailoteo y cigarrillo se hacían nuevos amigos, nacía el primer amor y se compartían las inquietudes de la edad. Todo ello contribuía a construir una identidad de pertenencia a una generación.

En Francia, los guateques recibían el nombre de surprise-parties (“fiestas sorpresa”) o boom, denominados así por la improvisación, rapidez y facilidad con la que se convocaban y organizaban. Se celebraban en las casas, con o sin la presencia de los adultos. En su canción “Première Surprise Partie”, Sheila describía la dificultad inicial de convencer a sus padres de que la dejasen hacer un guateque y cómo al final lo había conseguido.

Motor de una nueva industrial musical

El enorme éxito de los cantantes yeyés incrementó considerablemente la demanda y la industria musical amplió su producción y sus ventas. Sólo la cantante Sheila vendió 12 millones de discos en cinco años. Su canción “L'école est finie” llegó a vender 25 000 ejemplares al día. Los conciertos se multiplicaron, las giras y las grabaciones fueron continuas. El trabajo era incansable para los artistas.

Los fans estaban deseosos de recibir imágenes y noticias de sus ídolos y esto también influyó en la prensa. Nacieron las revistas Mademoiselle âge tendre y Salut les copains, que se lanzó con una tirada de cien mil ejemplares y, en sólo seis meses, llegó al millón.

Juke box Scopitone. En ellos se reproducían películas musicales de 16 mm, precursoras del vídeo musical.
Juke box Scopitone, fotografiada en Joe Mabel/Wikimedia Commons, CC BY-SA

También se editaron videos musicales. Estos podían verse en la Scopitone, una gramola con una pantalla en la que, tras elegir la canción e introducir una moneda de un franco, aparecían los artistas cantando en movimiento.

Las imágenes de los yeyés irrumpieron también en la moda, imponiendo su estilo. Triunfaron la melena corta, con volumen y flequillo, la minifalda y los pantalones (prohibidos por ley) para las chicas. En los chicos se empezó a llevar el peinado beatle o el tupé, el traje sastre y la camisa blanca con corbata o jersey de cuello alto. André Courrèges y Paco Rabanne vistieron a Françoise Hardy. Yves Saint-Laurent, a Silvie Vartan. Tanto ella como Sheila, abrieron incluso su propia tienda de ropa.

Un ejemplo del impacto de esta industria fue el concierto gratuito en Place de la Nation de París del 22 de junio de 1963 que la revista Salut les copains organizó. Desbordó todas las expectativas: asistieron más de ciento cincuenta mil personas. Edgar Morin publicó en el diario Le Monde el 6 de julio de ese mismo año un artículo en el que nombraba por primera vez a este movimiento “yeyé” y reconocía el nacimiento de una nueva generación, un microcosmos dentro de la sociedad que aportaba a la cultura su valor propio: la juventud.

Eurovisión yeyé

Algunos de estos artistas triunfaron en todo el mundo y hoy aún son recordados y admirados. Como ejemplos, “Tous les garçons et les filles” de Françoise Hardy alcanzó el éxito global, así como “Capri c'est fini” de Hervé Vilard y “La plus belle pour aller danser” de Sylvie Vartan.

El momento culminante de este movimiento yeyé tuvo lugar en el festival de Eurovisión de 1965. La cantante francesa France Gall, representando a Luxemburgo, se erigió como ganadora con una canción esencialmente yeyé, “Poupée de cire, poupée de son”. Escrita y compuesta por Serge Gainsbourg, resume lo que significó la música para esta juventud de los sesenta: un espejo en el que por fin los adolescentes podían verse reflejados.The Conversation

Ana María Iglesias Botrán, Profesora del Departamento de Filología Francesa en la Facultad de Filosofía y Letras. Doctora especialista en estudios culturales franceses y Análisis del Discurso, Universidad de Valladolid

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