viernes, 6 de enero de 2023

Crear música mediante Inteligencia Artificial a partir de imágenes

Luisondome 


Tras leer en Medium el artículo de Victor Murcia titulado Making Music From Images With Python, se me encendieron todas las luces de la imaginación que se pusieron a trabajar de inmediato, pues el tema que Victor propone, es un tema sumamente apasionante, y da para elevar la imaginación a cotas impensables hasta hoy, pero a la vez plantea serios dilemas en lo que respecta al valor del arte y a quien se debe de atribuir en mérito de la obra final, y en que cuantía.


Si lo vemos desde el punto de vista económico, hagamos un ejercicio: imaginemos que se descubre un segundo retrato de una mujer parecida a la Gioconda pero que no es ella, y que este se atribuye a Leonardo da Vinci, pero que después se descubre que ha sido creado y pintado desde la obra pictórica almacenada en datos del artista mediante un software de IA: ¿Como lo dividimos? ¿Un 70/30? ¿un 30/70? Porque la obra resulta que tiene un altísimo mérito artístico equivalente al de su creador-pintor original, y el cuadro pudiera a su vez  estar expuesto en el Louvre en la misma sala, pero ¿tendría el mismo valor económico en el caso de que este fuera realizado en parte o en todo por la IA? ¿Cual sería este, y cuales serían sus porcentajes? Recordemos que el arte es el mayor valor refugio existente hoy en día, y el único que siempre está al alza, nunca se deprecia.


Y ya puestos a imaginar el futuro del arte humano/IA, puesto que mi mujer pinta cuadros, ¿sería muy caro hacerse con uno de esos maquinas pintoras de IA? ¿Ocuparían mucho espacio? porque mi casa es pequeña...


Es muy interesante y divertido que a uno le propongan temas tan interesantes como el que  Victor Murcia nos propone. Estimulan la imaginación, la cual forma parte muy importante del proceso creativo. Casi diría que hay tema para una novela de ciencia+ficción. 


La Trama sería la siguiente: En diversos lugares del mundo y sucesivamente, van apareciendo cuadros que analizados por los expertos son atribuidos a pintores famosos. En Taiwan apareció un Matisse, en Manila dos cuadros atribuidos a Goya, el Helsinki aparece un Velazquez, mientras que en Escocia descubren dos cuadros atribuidos a Van Gogh, y en España se notifica la existencia de un nuevo Picasso. Todos aparecen en el periodo de un año.


Ivestigaciones HOLMES, por encargo de la National Galery que sospecha que hay algo raro en la súbita aparición de estas obras, inicia una investigación mundial sobre la aparición de esos cuadros, que han revolucionado el mercado del arte, para intentar descubrir su origen y reconstruir su historia, porque hay grandes sospechas de que algún experto en IA pueda estar detrás de estos descubrimientos que estarían dando lugar al mayor fraude de la historia del arte.


En sus investigaciones descubren de que un programador quantico aficionado al arte puede estar detras de esta historia, y que con él colaboran un reducido grupo de conocidos y expertos marchantes de arte que le ayudan a colocar las obras realizadas con IA a cambio de enormes sumas de dinero, y que finalmente son detenidos, tras haberle asestado un golpe mortal al mercado del arte, que ha perdido su capacidad de valor refugio, pues ya nadie se fía de él.




Pero regresemos al proceso creativo con la ayuda de la IA. Victor, músico por afición y químico-físico por formación y docente de profesión nos cuenta en su artículo que tuvo la idea de crear un programa que pudiera hacer música a partir de imágenes. 


La idea básica, según nos describe Victor, es la siguiente:

  • Las imágenes están hechas de píxeles.
  • Los píxeles se componen de conjuntos de números que designan el color.
  • El color se describe a través de espacios de color como RGB, BGR o HSV
  • El espacio de color podría dividirse en secciones.
  • Las escalas musicales se subdividen en notas a través de intervalos de sonido.
  • El sonido es vibración, por lo que cada nota está asociada a una frecuencia.
  • Por lo tanto, la subdivisión de un espacio de color podría asignarse a una nota específica en una escala musical. 
  • Esta nota tendría entonces una frecuencia asociada a ella.

Con estas premisas, se pone inmediatamente a la tarea de intentar de generar canciones a partir de imágenes que (en su humilde opinión) suenan bastante bien. Como resultado tenemos composiciones como Water Song, Catterina Song (dedicada a su gata), Nature Harmony Combined, Peacock Song (Canción del Pavo Real compuesta a partir de la imagen anterior), y muchas otras, cuyo sonido está en su artículo, sonidos que son muy rítmicos y que suenan bien. Son una especie de música New Age evolucionada que abre la puerta a infinitas posibilidades, para una nueva tecnología capaz de convertir en sonidos imágenes que pueden ser paisajes, retratos o cosas.


Imaginemos ahora un paisaje natural que se conserva intacto, pero que con el tiempo, y como resultado de la explotación y de la contaminación se va deteriorando. Mediante esta tecnología se puede transformar en música sucesiva el deterioro de este paisaje, mediante un proceso de feísimo musical agregado por el paso del tiempo que se podría apreciar mediante la audición de la música resultante de esta transformación. Añadiría un valioso archivo sonoro al archivo visual de la transformación por el deterioro, y que tendría un alto valor apreciativo.


Ni que decir tiene que mediante esta tecnología de IA se puede cometer un fraude similar al descrito anteriormente para el arte pictórico. Podrían componerse nuevas canciones atribuibles a los Beatles, o de Jimmy Hendrix, o de Jorge Negrete. Habría mucho trabajo para Investigaciones HOLMES y para otros prestigiosos bufetes de investigación. Tal vez Hercules Poirot, Miss Marple y Pepe Carbalho podrían unirse a la tarea de destapar el fraude causado por la IA en diferentes ámbitos, y aún así, serían insuficientes.




Y dejemos a un lado el debate que suscitaría el saber a quien atribuir los derechos de autor del creador de la obra, sea escrita, musical, pictórica o escultural, pues en todo en parte, puede haber atribución a la IA, y las sociedades gestoras de estos derechos están al acecho, pues además hay muy poca legislación al respecto.


Y hasta aquí da (de momento), de si mi imaginación, y lo dejo en este punto, porque me voy a preparar un Martini Blanco Seco, con una aceituna y agitado (que no revuelto) al estilo del Agente 007 James Bond, del MI7 británico, pues el tema ha sido declarado de interés nacional por el Gobierno Británico y le ha al prestigioso agente encargado la tarea de ponerle punto final a esta historia, pero sin licencia para matar (Victor: tu, tranquilo).


Artículo dedicado a Victor Murcia, también escritor y compositor además de lo anteriormente expuesto, cuyo espléndido artículo disfruté leyendo y escuchando, y que me mostró un nuevo mundo de posibilidades para la creación artística con la IA.

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